Ruta 318 - Paseo por Guadalajara desde una perspectiva monumental

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Fecha: 27 de junio de 2026
3 personas a pie
Distancia: 8,4 km
Desnivel positivo: 120 m
Dificultad: Fácil
Desnivel negativo: 120 m
Altitud máxima: 720 m
Altitud mínima: 671 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 2 horas 32 minutos
Tiempo: 2 horas 51 minutos

Guadalajara es la capital provincial y uno de los principales núcleos urbanos del noreste de Castilla-La Mancha. Su cercanía a Madrid la ha convertido en un importante centro de comunicaciones y servicios. La ciudad conserva un destacado patrimonio histórico, con monumentos como el Palacio del Infantado, la Concatedral de Santa María y el Panteón de la Duquesa de Sevillano. Además, cuenta con numerosos parques, una activa programación cultural y fiestas tradicionales en honor a la Virgen de la Antigua. Su gastronomía y su proximidad a espacios naturales como el Parque Natural del Alto Tajo y los pueblos de la Arquitectura Negra refuerzan su atractivo turístico.








La idea de esta ruta era recorrer su casco histórico y obtener una visión general de algunos de sus principales monumentos y rincones. Se trata de un paseo urbano sencillo, de poco más de ocho kilómetros, perfectamente realizable en unas dos o tres horas, ideal para quienes deseen descubrir la ciudad caminando. Escogimos una calurosa tarde de comienzos del verano, aunque el abundante número de fuentes repartidas por el recorrido hizo que la caminata resultara mucho más llevadera.


Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/paseo-por-guadalajara-desde-una-perspectiva-monumental-271445827




Comenzamos la ruta en el aparcamiento del Parque Fuente Niña, junto al Colegio Niña María Adoratrices. Apenas unos minutos después alcanzamos la Ermita de San Roque, uno de los edificios religiosos más vinculados a la historia popular de la ciudad. Desde allí nos dirigimos hacia el acceso al Panteón de la Condesa de la Vega del Pozo o de Sevillano. En ese momento se encontraba cerrado, así que decidimos dejar la visita para el final de la jornada, ya que el tramo circular de nuestro itinerario acabaría nuevamente en este punto unas horas más tarde, y presumiblemente, en horario de visita. 
Continuamos hacia el Parque de San Roque y la cercana Iglesia de San Francisco y la Cripta de los Duques del Infantado. La relación entre los Mendoza y este templo marcó buena parte de la historia de Guadalajara. La actual iglesia, reconstruida y ampliada a lo largo de los siglos, alberga la impresionante cripta donde reposan numerosos miembros de este poderoso linaje.




Tras pasar por la Fuente de Bejanque y recorrer el Parque de San Francisco, llegamos al singular Árbol de Bejanque (árbol petrificado y sujeto con unos arneses de metal), y a la Puerta de Bejanque, uno de los pocos restos conservados de la antigua muralla medieval. Muy cerca se encuentra la Capilla de Luis de Lucena, un edificio sorprendente tanto por su aspecto exterior, semejante a una pequeña fortaleza, como por los frescos renacentistas que conserva en su interior.




Seguimos caminando hasta la Plaza de Santa María y la Concatedral de Santa María, uno de los templos más representativos de la ciudad. Desde allí descendimos hacia el Torreón del Alamín y el cercano Puente de las Infantas. El torreón, levantado durante la ampliación de la muralla medieval, constituye uno de los testimonios más importantes del origen islámico de Guadalajara. Junto a él visitamos el antiguo lavadero y el canal del Parque Fluvial del Alamín, un rincón agradable y poco conocido.




La ruta prosiguió hacia el Palacio de la Cotilla, famoso por su excepcional Salón Chino, y el cercano Convento de las Carmelitas Descalzas de San José, ejemplo de la sobriedad arquitectónica propia de la orden carmelita. Cruzamos la Plaza de las Beatas Mártires Carmelitas y pasamos junto al antiguo edificio de Correos antes de llegar al Palacio de Antonio de Mendoza y al Convento de la Piedad, una magnífica muestra del primer Renacimiento castellano que actualmente forma parte del histórico Instituto Liceo Caracense. Poco después alcanzamos la Iglesia de Santiago, antigua iglesia conventual de Santa Clara, cuyos elementos góticos y mudéjares recuerdan la riqueza artística de la Guadalajara medieval.




El gran protagonista monumental de la jornada fue, sin duda, el Palacio del Infantado. Su espectacular fachada de puntas de diamante y su estrecha vinculación con la familia Mendoza lo convierten en el edificio más emblemático de la ciudad. Junto a él encontramos el Museo de Guadalajara, el Archivo Histórico Provincial y la estatua dedicada al cardenal Pedro González de Mendoza. Tras pasar junto al auditorio de la Iglesia de Nuestra Señora de los Remedios, paseamos por los jardines del palacio y descendimos hacia el Torreón de Álvar Fáñez, otro de los elementos defensivos conservados de la antigua Wadi-I-Hiyara.




El cercano Parque de la Huerta de San Antonio ofrece unas excelentes vistas del Palacio del Infantado, especialmente desde las conocidas letras de Guadalajara. Continuamos hacia el Palacio y Plaza de Dávalos, sede de la Biblioteca Pública, para alcanzar posteriormente el Ayuntamiento y la Plaza Mayor, auténtico corazón de la ciudad. Muy cerca encontramos algunos restos arqueológicos, la Iglesia de San Nicolás y la Plaza del Jardinillo, uno de los espacios más concurridos de Guadalajara.




La ruta continuó por la Iglesia del Carmen y el antiguo Horno del Carmen, donde antiguamente se cocían ladrillos y tejas para la construcción. Pasamos junto al Museo Francisco Sobrino y visitamos el Santuario de Nuestra Señora de la Antigua, dedicado a la patrona de la ciudad y uno de los templos más queridos por los guadalajareños.




Desde allí recorrimos el paseo peatonal del Doctor Fernández Iparraguirre, jalonado por bustos de distintas personalidades históricas, pasando también junto a la Plaza de Toros y la Iglesia de San Ginés. Alcanzamos después la Plaza de Santo Domingo y el monumento al Conde de Romanones antes de entrar en el Parque de la Concordia y detenernos junto a su fuente central.




Finalmente regresamos caminando por la calle de San Roque y el Parque del Antiguo Ferial o de Adoratrices hasta el Panteón de la Duquesa de Sevillano, que esta vez sí pudimos visitar. La monumentalidad del conjunto diseñado por Ricardo Velázquez Bosco constituye un magnífico broche para una ruta que permite descubrir gran parte del patrimonio histórico de Guadalajara en una sola jornada.




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