Ruta 371 - Dentro del Laberinto de la Pedriza

0

Fecha: 10 de octubre de 2026

Distancia: 14,58 km

Tipo de ruta: Circular

Desnivel positivo: 694 m

Desnivel negativo: 694 m

Altitud máxima: 1.641 m

Altitud mínima: 1.022 m

Dificultad: Difícil (gran desnivel positivo, terreno técnico y dificil orientación)

Tiempo en movimiento: 5 horas 15 minutos

Tiempo: 6 horas 33 minutos

Esta es una ruta especial dentro de las innumerables posibilidades que ofrece La Pedriza, precisamente por lo poco «carrileable» que resulta en algunos de sus tramos. En las zonas más laberínticas, bajo las grandes masas de granito, el GPS pierde completamente la referencia y deja de ser una herramienta fiable. Por muchas notas, croquis o ayudas que se lleven, recorrer este terreno exige algo más: intuición, sentido común montañero y experiencia para interpretar las formaciones rocosas y encontrar el paso adecuado. No hay una senda clara que seguir y, en muchos momentos, la elección del itinerario depende de saber leer el terreno.




El objetivo de la ruta era completar el Laberinto entrando por el paso del Cancho Amarillo, cerca del Risco del Pájaro. Para llegar hasta allí sigo la Autopista de La Pedriza hasta el Tolmo, donde abandono el camino principal y comienzo el ascenso por una empinada senda que conduce hacia la parte alta del Cordel de los Riscos del Pinganillo. A partir de ahí comienza realmente el Laberinto, con una sucesión de bloques, cavidades, pasadizos, pequeñas trepadas y destrepes en los que la orientación se convierte en una parte fundamental del recorrido. Son aproximadamente 600 metros de distancia que me llevan más de una hora superar. Una vez completado el Laberinto, salgo por la zona de Navajuelos y enlazo con la Integral de La Pedriza, que sigo en sentido horario para descender por el Alto de Mataelvicial hasta el Collado de la Dehesilla. Desde allí regreso por el Refugio Giner de los Ríos y continúo por el Cordel del Ortigal, pasando junto a la Charca Kindelan y el Cerdito, para completar el recorrido.

Comparto el vínculo a Wikiloc y mapas 3D de la ruta:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/dentro-del-laberinto-de-la-pedriza-290339773







Es una ruta complicada, tanto por las subidas y bajadas muy verticales de acceso y salida del Laberinto como por la propia dificultad de avanzar entre sus pasadizos y localizar el itinerario correcto. El IBP registrado es 84, aunque en este caso considero que el dato se queda corto y que habría que añadir un plus de dificultad por las características específicas del terreno y, sobre todo, por la exigencia de orientación. Además, hay que tener en cuenta una circunstancia importante a la hora de interpretar el track: dentro de las cavidades y en los tramos más cerrados entre el granito, el GPS pierde precisión y llega a volverse completamente errático. Por ello, el trazado registrado en el interior del Laberinto me ha generado unas trazas irreales, que no representan ni de lejos el recorrido realizado, por lo que las métricas finales de distancia y desnivel tampoco deben tomarse como valores exactos. Un último apunte, la ruta se realizó en un día excepcionalmente bueno para ser octubre, con unas condiciones prácticamente veraniegas. Con lluvia, roca mojada o humedad la situación sería muy diferente y no considero recomendable realizar este recorrido en esas condiciones.




Ahora sí, comienzon con el detalle de la ruta, que comienza todavía de noche, con el frontal encendido, en el aparcamiento de Canto Cochino. En la medida que no había luna y estaba despejado, es una maravilla el cielo estrellado en estos lugares. Cruzo el puente sobre el río Manzanares y paso por el descansadero de Canto Cochino, donde tomo la dirección del Refugio Giner de los Ríos. Continúo por el sendero, cruzando el puente sobre el arroyo de la Dehesilla y atravesando las arenizaciones de Prado Peluca, hasta encontrar el desvío a la izquierda hacia el Tolmo, momento en el que comienza a amanecer.




A medida que avanzo empieza a hacerse de día y aparece una de las panorámicas que mejor permite entender el objetivo de la jornada: el Pájaro, Las Milaneras y, al fondo, los Riscos de los Pinganillos, donde se encuentra el Laberinto. Llego al Tolmo y, poco después, abandono la senda principal por la izquierda para iniciar el tramo circular. El recorrido cruza el arroyo de la Dehesilla y comienza entonces una dura subida.




Paso junto a un primer vivac de muchos, y la pendiente y complejidad del terreno en general va aumentando progresivamente, siempre orientado hacia el Cancho Amarillo. Hay hitos de piedra, aunque únicamente en determinados puntos. Superado el segundo vivac llego al paso entre las Buitreras, donde se pueden ver los buitres asomados entre las rocas. Poco después enlazo con una senda más definida y marcada con hitos que conduce hasta el mismo Cancho Amarillo, en donde hay un pórtico de granito que atravieso, entrando "oficialmente" en la zona del Laberinto.




El Laberinto es una de esas zonas de La Pedriza en las que el recorrido no consiste simplemente en seguir una senda. El itinerario discurre entre grandes bloques, paredes y estrechos pasadizos que obligan a buscar continuamente el siguiente paso. En ocasiones hay varias opciones, pero siempre hay una óptima. La orientación adquiere aquí tanta importancia como la propia condición física. Desde el Cancho Amarillo continúo pasando junto a otro vivac y alcanzo El Capuchino, y un Jardín natural en su base. Sigo adelante por un paso pedregoso, y dejo atrás otro vivac. En este punto hay un paso sencillo que se encuentra hacia la izquierda y al frente, un pequeño pasadizo que al cruzarlo, me muestra la increible vista del Jardín del Centinela, en la proximidad de El Hueso.




Me detengo aquí para desayunar y hacer algunas fotografías. Es una de las zonas más interesantes de todo el recorrido, viendo un equilibrio entre los robles y distintas especies vegetales que se han adaptado a la zona, así como las formaciones graníticas que las encajonan. Desde el Jardín del Centinela hay que tener localizada La Loncha, una de las referencias fundamentales para orientarse y completar correctamente el Laberinto.




Desde el jardín veo La Loncha al frente y ligeramente hacia la izquierda. Para continuar, rodeo el jardín por su lado izquierdo entre los arbustos y me subo a una roca que permite acceder a un pasadizo y superar otra roca de mayor tamaño situada junto a ella. Dejo atrás un tentador pasadizo que no se debe tomar, y continúo hasta alcanzar una nueva sucesión de pasos y otro vivac más.




A partir de aquí entro en la zona de Puro Nervio, una gran cavidad formada por una auténtica red de pasadizos. La referencia sigue siendo La Loncha, hasta llegar a su misma base, de la que parten algunas de las galerías. Este es, a mi parecer, el tramo más enrevesado de todo el Laberinto. Es fácil perder la orientación y acabar recorriendo varias veces las mismas galerías en círculo si no se localiza la salida correcta, que no resulta especialmente evidente. En diferentes puntos del Laberinto es necesario combinar el paso por los estrechos corredores con pequeñas trepadas y destrepadas y, en algún momento, incluso quitarse la mochila para poder progresar. Son situaciones que en grupo siempre resultan más sencillas, no siendo este el caso hoy. Tras superar esta zona (recorriendola hasta la extenuación buscando entre distintas salidas), alcanzo una salida un tanto oculta que me permite pasar a la siguiente zona, ya más llevadera.




Sigo partiendo de la pared de El Mudo y continuo por la de Delirium Tremens (zonas muy conocidas por los escaladores). Cuando ya no es posible continuar pegado a la pared, tomo un nuevo pasadizo que permite seguir avanzando. Continúo por los últimos pasadizos de la zona que están junto al Risco del Buitre, hasta, y al fin, encontrar finalmente la salida del Laberinto, entre el Risco del Buitre y el Risco Tocho. Una cabra con dos grandes cuernos me da la bienvenida .







Al salir aparecen de nuevo espacios más abiertos y las vistas hacia el Torro y la Llama. He completado el tramo más complejo de la jornada y alcanzo la zona de Navajuelos, donde enlazo con la Integral de La Pedriza, el PRM1. Tomo la Integral en sentido horario y sigo sus marcas blancas y amarillas. En este punto, comienzo a cruzarme con senderistas, en la medida que este es uno de los trazados populares de la pedriza, a pesar de ser muy exigente también.




Paso por la cima y continúo hasta el Alto de Mataelvicial, desde donde aparecen las vistas hacia el Collado de la Dehesilla, el Hueco de Coberteros y Los Fantasmas. A partir de aquí comienza otro de los tramos exigentes de la ruta, con un descenso muy vertical y pedregoso bordeando el Alto de Mataelvicial, en la que hoy hay varios escaladores. Continúo entre las rocas, con nuevas panorámicas y pasando junto al sexto vivac, hasta superar un paso bajo una piedra que conduce finalmente al Collado de la Dehesilla.




El Collado de la Dehesilla es la segunda parada del día para aprovisionarme. Aquí la presencia de senderistas ya es masiva. Desde aquí comienzo el descenso por la senda que lleva hacia el Tolmo. Continuo por un pequeño tramo compartido con la idea, paso junto a la Fuente Carmina y continúo hasta el Refugio Giner de los Ríos. En lugar de regresar por la conocida Autopista de La Pedriza, tomo el otro lado del arroyo y sigo el sendero del Cordel del Ortigal.




Este tramo final discurre junto al agua, por lugares interesantes como la cascada del arroyo de la Ventana y por diferentes pozas y pequeñas cascadas del arroyo de la Dehesilla, o la Charca Kindelan, en donde la cascada no cae con la fuerza de otras ocasiones, y continúo por la pradera de Pradillo, donde está el conocido Cerdito




Desde aquí sigo recto por la pista, paralela al arroyo de la Dehesilla, hasta enlazar con el GR-10. Ya en el tramo conocido de regreso, cruzo nuevamente el puente de Canto Cochino y termino la ruta en el mismo punto donde había comenzado unas horas antes.







La Pedriza forma parte del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama desde 2013 y constituye uno de los grandes conjuntos graníticos de la sierra. Sus unas 3.200 hectáreas reúnen riscos, canchos, agujas, domos y grandes bloques modelados durante millones de años por la erosión. El Laberinto representa precisamente una de las expresiones más particulares de este paisaje: no se trata de una senda convencional, sino de un recorrido que aprovecha los corredores naturales creados entre las enormes masas de granito. Recorrerlo supone moverse por un terreno donde la montaña obliga continuamente a interpretar el relieve y encontrar el paso adecuado, una característica que forma parte de la singularidad de este sector de la Sierra de Guadarrama.

Dejo el link de la ruta en mi blog por si os queréis pasar

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios