Fecha: 18 de octubre de 2026
Distancia: 14,12 km
Tipo de ruta: Circular
Desnivel positivo: 449 m
Desnivel negativo: 449 m
Altitud máxima; 1.337 m
Altitud mínima; 927 m
Dificultad: Moderado
Tiempo en movimiento: 3 horas 58 minutos
Tiempo: 4 horas 20 minutos
En esta ocasión realicé una ruta circular muy disfrutable desde Collado Mediano que combina un tramo inicial llano por dehesas, la calzada romana y el yacimiento de El Beneficio, relacionado por algunos investigadores con la supuesta Miaccum, con una senda montañera por la Sierra del Castillo, enlazando los cerros del Jaralón y del Castillo, principal protagonista de la jornada, coronado por una encina centenaria. Como el de la Golondrina o el Telégrafo, este cerro constituye una magnífica atalaya de la Sierra de Guadarrama, con vistas que justifican sobradamente su ascenso. Ruta de dificultad moderada, con IBP 55, y realizada en una jornada fresca y nubosa tras las lluvias nocturnas. Aunque las nubes fueron despejándose y la panorámica desde la cima resultó bastante limpia considerando como había amanecido, las cumbres de más de 2.000 metros, como La Maliciosa y la Bola del Mundo, permanecieron cubiertas en todo momento.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D de la ruta:
Comienzo a caminar desde la estación de Cercanías de RENFE de Collado Mediano, localidad serrana situada a unos 48 kilómetros de Madrid, y atravieso las calles del municipio hasta tomar la calle Espliego, que me conduce hacia la Senda Miaccum. Por el camino de Vallejo dejo atrás las últimas casas y me adentro en un paisaje de dehesas y pastizales. Paso junto a la Fuente Vallejo, que encuentro seca, antes de alcanzar el yacimiento romano de El Beneficio, donde se encuentra también el centro de interpretación.
Me detengo a observar los restos arqueológicos de este enclave desde la valla, ya que el acceso al interior requiere reserva y es guiado. Vinculado a una antigua vía de comunicación que atravesaba la Sierra de Guadarrama por el puerto de la Fuenfría. Las excavaciones han sacado a la luz diferentes estructuras, estancias, un sistema de calefacción por hipocausto y otros elementos que permiten relacionar el lugar con una instalación destinada a atender a los viajeros. Aunque tradicionalmente se ha propuesto identificarlo con Miaccum, la parada mencionada en el Itinerario de Antonino, esta atribución no está definitivamente demostrada. Desde aquí sigo por la calzada romana, un tramo que permite imaginar la importancia que tuvieron estas comunicaciones serranas mucho antes de la llegada del ferrocarril y las carreteras modernas.
La recorro integramente, y continúo por pistas de tierra de la zona de El Beneficio y Fuente Vallejo, hasta enlazar con la Vereda de los Molinos. A ambos lados se extienden las dehesas de Lobero y de la Jara, a la derecha, y la de Sabañina, a la izquierda. Es temporada de caza y escucho disparos en distintos puntos del entorno, una circunstancia que condiciona el paseo. Cerca de aquí se encuentra un alcornoque centenario que me habría gustado visitar, pero para llegar hasta él tendría que entrar en una de las dehesas donde se encuentran los cazadores, así que dejo la visita para otra ocasión. Paso junto a otro pilón que también está seco y atravieso brevemente el casco urbano antes de cruzar la carretera M-621 y continuar por una vía pecuaria.
En la zona de La Tejera encuentro un tramo parcialmente ocupado por una finca colindante, donde parece desarrollarse una actividad relacionada con la fabricación o exposición de figuras para jardín. El paso queda algo condicionado por esta ocupación, aunque consigo rodear el obstáculo y recuperar el camino. A continuación, junto a una cantera, comienzo a ganar terreno hacia las primeras elevaciones de la Sierra del Castillo.
El itinerario pasa por las trincheras del Cerro del Jaralón, vestigios de las fortificaciones de la Guerra Civil española. Estas posiciones, excavadas en la roca y reforzadas con mampostería de granito, formaban parte del sistema defensivo asociado al bando reublicano, y que estaban orientadas hacia la vía del tren, que pasa por debajo. Su trazado en zigzag permitía organizar la defensa y aprovechar las características del terreno. Hoy, parcialmente cubiertas por la vegetación, constituyen un testimonio de la importancia estratégica que tuvo esta zona durante el conflicto.
Dejo atrás las trincheras y tomo un sendero hacia la derecha que se adentra entre jaras. Después giro a la izquierda y comienzo una subida más montañera por la Sierra del Castillo, siguiendo las sendas que conducen al primer mirador natural de Collado Mediano. La pendiente aumenta a medida que gano altura y el paisaje se abre progresivamente sobre el municipio y las dehesas que lo rodean. Continúo hacia el Cerro del Jaralón, donde encuentro un panel informativo sobre la historia de Collado Mediano y su evolución desde una economía tradicional basada en la ganadería y la agricultura hasta la importancia adquirida por las canteras, el ferrocarril y el turismo serrano. El Jaralón, con sus 1.151 metros de altitud, ofrece otro punto de observación sobre el entorno.
Desciendo por una pista de tierra hasta el collado de Roblepoyo, donde giro a la izquierda para iniciar la subida al Cerro del Castillo. En este tramo aparecen numerosas trochas y senderos que cruzan las zetas de la ladera. Hay varias alternativas para progresar, pero mantengo la dirección ascendente, buscando las marcas blancas y rojas del sendero señalizado.
El Cerro del Castillo es el principal protagonista de la ruta. Su posición, al norte del casco urbano, y su altitud, en torno a los 1.338 metros en el punto que alcanzo, lo convierten en una magnífica atalaya de la rampa serrana madrileña. La cumbre está coronada por una encina centenaria que crece en una posición destacada y constituye uno de los elementos más singulares de este recorrido. Al llegar la visibilidad ha mejorado y puedo disfrutar de una panorámica bastante limpia. Las cumbres superiores a los 2.000 metros, como La Maliciosa y la Bola del Mundo, permanecen cubiertas, ocultando parcialmente el perfil más elevado de Guadarrama.
Desde el mirador distingo las elevaciones próximas a Navacerrada y Becerril de la Sierra, la cuenca del río Guadarrama y las dehesas que se extienden hacia el sur. Hacia el oeste aparecen el cordal de Abantos y las Machotas, mientras que hacia el este se reconocen los relieves de la Sierra de Hoyo y las formaciones graníticas de La Pedriza, siempre dependiendo de la claridad del horizonte. Es una de esas cumbres de altitud moderada que permiten comprender bien la transición entre las montañas y los paisajes habitados de la vertiente madrileña. Al igual que el Cerro de la Golondrina o el del Telégrafo, el Cerro del Castillo ofrece una perspectiva privilegiada de Guadarrama sin necesidad de afrontar las grandes ascensiones de la sierra.
La senda que recorre estos cerros permite descubrir una vertiente menos frecuentada de la Sierra de Guadarrama, alejada de las cumbres más conocidas y de sus principales accesos. Aquí se alternan dehesas, jarales, afloramientos graníticos, restos de la Guerra Civil y elevaciones con buenas vistas, en un territorio donde la actividad ganadera, las antiguas comunicaciones y la explotación de la piedra han dejado su huella. Estos caminos de media montaña forman parte de la diversidad paisajística de la sierra y ofrecen una alternativa interesante a los itinerarios más concurridos, aunque es necesario respetar los pasos tradicionales, la propiedad de las fincas y las posibles restricciones derivadas de las actividades rurales.
Desde la cima inicio el descenso, pero antes de afronatarlo, realizo un breve desvío para acercarme al mirador del Alto de la Maliciosa, desde donde contemplo Navacerrada, su embalse y el valle de La Barranca, con La Maliciosa y la Bola del Mundo como referencias principales del horizonte. Regreso al camino de descenso, hasta alcanzar una pista desde la que aparecen nuevas vistas de Becerril de la Sierra y del Cerro del Telégrafo. Más adelante atravieso la zona de la Hontanilla, con espectaculares vistas del cordal de Abantos, las Machotas y San Benito al fondo, mientras el Cerro del Telégrafo vuelve a destacar al frente.
Tomo después un sendero hacia la izquierda que me conduce a la zona de La Cabañera (o Cobañera según el mapa o la referencia). Al alcanzar la pista del camino del Cerro del Castillo, sigo el acceso más directo al mirador de La Cabañera / Cobañera, otro excelente punto panorámico desde el que se contempla el casco urbano de Collado Mediano. Desciendo por unos escalones de granito y continúo hasta la avenida del Pinar, por donde entro de nuevo en el municipio.
Ya solo queda callejear por Collado Mediano (en donde no me entretengo más de lo necesario), pasar junto al Ayuntamiento y seguir recto por la calle Real y el paseo de los Rosales hasta regresar a la estación de Cercanías, donde cierro esta ruta circular de poco más de 14 kilómetros, con 450 metros de desnivel positivo. Un itinerario muy completo para conocer Collado Mediano desde otra perspectiva, combinando patrimonio romano, memoria histórica, dehesas y miradores serranos en una misma jornada.