Fecha: 31 de octubre de 2026
2 personas a pie
Distancia: 8,62 km
Tipo de ruta: Circular
Desnivel positivo: 287 m
Desnivel negativo: 287 m
Altitud máxima: 1.062 m
Altitud mínima: 916 m
Dificultad: Fácil
Tiempo en movimiento: 2 horas 39 minutos
Tiempo: 4 horas 11 minutos
Dejo el vínculo a Wikiloc y mapa en 3D:
Como sucede con otras ciudades declaradas Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, unas pocas horas apenas permiten arañar la superficie de todo lo que Cuenca tiene que ofrecer. Hay numerosos monumentos, calles, miradores y rincones que quedan pendientes para futuras visitas, pero organizamos un itinerario bastante completo para conocer sus lugares más representativos, alternando el casco histórico con los caminos que discurren junto a los dos ríos.
Comenzamos en la avenida de los Alfares, en donde aparcamos en una zona habilitada a tal efecto, a orillas del Júcar, uno de los grandes protagonistas del paisaje conquense. Desde aquí nos acercamos a la iglesia de la Virgen de la Luz y al Puente de San Antón, que cruzamos para continuar por la senda fluvial del Huécar, que pasa por el Parque homónimo. Este primer tramo permite descubrir la ciudad desde una perspectiva diferente, siguiendo los cursos de agua y observando cómo las hoces han condicionado históricamente su desarrollo urbano.
Llegamos hasta la zona de las Escaleras del Gallo, un paso peatonal estrecho y empinado que salva el desnivel entre la parte baja y la ciudad histórica. Aunque una opción interesante es ir directamente al casco antiguo por ellas, nosotros continuamos por la senda juto al Huetar, pasando junto a la Puerta de Valencia y el flamante Auditorio, hasta llegar a una rampa que nos lleva hasta el antiguo Convento de San Pablo, actualmente Parador Nacional de Turismo. Su ubicación, frente a las Casas Colgadas y al otro lado de la hoz del Huécar, es uno de los emplazamientos más privilegiados de Cuenca. Desde el cercano Mirador del Huécar comenzamos a disfrutar de unas panorámicas que justifican por sí solas este recorrido.
Cruzamos el Puente de San Pablo, una espectacular estructura metálica levantada a comienzos del siglo XX sobre la profunda hoz, a unos 40 metros de altura. Desde aquí se obtiene una de las imágenes más reconocibles de la ciudad, con las Casas Colgadas suspendidas sobre el precipicio y el conjunto monumental elevándose sobre las paredes rocosas.
Nos detenemos también junto a las propias Casas Colgadas y el Museo de Arte Abstracto Español, ubicado en una de ellas, antes de acercarnos al Mirador del Huécar, junto al museo.
Seguimos por la Plaza de Ronda y las Casas del Rey, adentrándonos después en el entramado medieval del casco antiguo. La Plaza Mayor, presidida por la Catedral, es uno de los espacios más representativos de la ciudad. Desde allí recorremos algunas de sus calles más características, como la del Colmillo y la de Obispo Valero, donde se conserva buena parte del ambiente de la antigua ciudad medieval. Pasamos también por la iglesia de San Andrés y nos acercamos al Mirador de Mangana, antes de visitar la Torre de Mangana, situada sobre el antiguo emplazamiento de la alcazaba musulmana. El mirador anexo ofrece buenas vistas sobre la ciudad moderna, el valle del Júcar y los paisajes que rodean Cuenca.
Continuamos por la iglesia y el Convento de Nuestra Señora de la Merced, la Oficina de Turismo y la Catedral de Santa María y San Julián. Su construcción comenzó a finales del siglo XII, poco después de la conquista cristiana de la ciudad, y constituye uno de los primeros grandes ejemplos del gótico español. La Plaza Mayor, con sus fachadas de colores y sus soportales, completa uno de los conjuntos urbanos más interesantes del recorrido.
Desde aquí nos dirigimos hacia los miradores Florencio Cañas y del pintor Víctor de la Vega, antes de pasar por la iglesia de San Pedro y acercarnos a los miradores del Castillo y del Barrio del Castillo, en lo que viene a ser la zona más elevada del recorrido.
La parte alta de Cuenca nos reserva todavía algunas de las mejores panorámicas. Pasamos por el Mirador de San Isidro Labrador, también conocido como Mirador del Rey, y alcanzamos el Arco de Bezudo, una de las antiguas puertas de acceso a la fortificación. A continuación llegamos al Castillo de Cuenca, situado en el extremo del promontorio rocoso. De su antigua estructura defensiva, de origen musulmán y posteriormente cristiano, se conservan algunos restos de muralla y elementos de la fortaleza medieval. Es un lugar especialmente interesante para comprender la posición estratégica que ocupaba la ciudad y contemplar las hoces desde una perspectiva elevada.
Desde el castillo iniciamos el descenso hacia el río Júcar por una rampa descendente que conecta con el GR-66. Tomamos después el Sendero del Agua Encantada del Júcar, uno de los tramos paisajísticos más atractivos de toda la ruta. La senda discurre bajo los grandes cortados calizos de la hoz, acercándonos a las paredes rocosas y a un entorno natural muy diferente del que acabamos de recorrer en el casco histórico. La vegetación, las oquedades de la roca y la proximidad del río acompañan este paseo, que permite apreciar la importancia del paisaje fluvial en la configuración de Cuenca.
Este sendero forma parte de la red de caminos que permiten descubrir el entorno natural de la Sierra de Cuenca y sus hoces, poniendo en valor un patrimonio geológico y paisajístico estrechamente ligado a los ríos Júcar y Huécar. Sus cortados calizos, los bosques de ribera y los diferentes itinerarios que recorren estos valles constituyen uno de los principales atractivos naturales de la zona. Es también una manera de entender que Cuenca no es únicamente una ciudad monumental, sino un núcleo urbano cuya identidad está profundamente vinculada al paisaje que la rodea.
Continuamos por el Mirador de la Hoz del Júcar y nos acercamos a la Ermita de las Angustias, antes de cruzar el Puente de los Descalzos y pasar por la Fuente del Abanico. Seguimos junto al cauce hasta alcanzar el puente sobre el Júcar y, poco después, la Cascada del Túnel del Huécar y la zona de pasarelas. Este tramo final nos permite disfrutar de nuevos rincones junto al agua, antes de llegar a la desembocadura del Huécar en el Júcar, junto al Puente de la Trinidad. Atravesamos el Parque de la Trinidad y pasamos nuevamente por la iglesia de la Virgen de la Luz, cerrando el recorrido al regresar al aparcamiento de la avenida de los Alfares.
En total, completamos una ruta circular de 8,62 kilómetros, con 287 metros de desnivel positivo y otros tantos de descenso, alcanzando una altitud máxima de 1.062 metros. El IBP 29 refleja bien las características de un paseo turístico de dificultad fácil, aunque hay que tener en cuenta algunas pequeñas cuestas y escalinatas, inevitables en una ciudad histórica construida sobre un emplazamiento defensivo tan accidentado.