Fecha: 22 de febrero de 2026
Distancia: 12,88 km
Desnivel positivo: 754 m
Dificultad técnica: Moderado
Desnivel negativo: 754 m
Altitud máxima: 1.820 m
Altitud mínima: 1.091 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 3 horas 41 minutos
Tiempo: 4 horas 48 minutos
La finalidad de esta ruta es recorrer de forma completa y variada el entorno del Embalse de la Jarosa enlazando cumbres, collados, vestigios históricos y enclaves naturales destacados como Cabeza Lijar, la Cascada de la Chorrera y la antigua mina de wolframio. Se trata de una circular exigente que permite comparar el paisaje invernal con el final del invierno, disfrutando de panorámicas amplias y del patrimonio natural e histórico de Guadarrama.
Adjunto vínculo al track en Wikiloc y el mapa de la ruta:
El 22 de febrero de 2026 regresamos al entorno del Embalse de la Jarosa para realizar una circular que une Cabeza Lijar, la Cascada de la Chorrera y la antigua mina de wolframio, completando además el paso por el Collado de la Gasca, el Collado de la Mina y el Cerro del Cebo de los Lobos. Hace apenas unas semanas había recorrido un itinerario muy similar completamente cubierto de nieve. En esta ocasión el paisaje era distinto: con el terreno ya descubierto y con la sensación clara de que la primavera comenzaba a asomar.
Iniciamos la marcha al amanecer desde el Parking Jarosa II, junto al restaurante La Ermita. La luz iba entrando poco a poco sobre el Embalse de la Jarosa, que se encontraba a rebosar tras las lluvias de los últimos días. El día prometía ser excepcional para finales de febrero: sin nubes y con una temperatura que, aunque fresca al comienzo, pronto obligaría a quitar capas.
El primer obstáculo fue el vadeo del Arroyo de la Jarosa. Bajaba con mucho caudal. Aunque parecía posible cruzarlo directamente, existía la opción de dar un pequeño rodeo utilizando el puente de la carretera. A continuación, seguimos por la senda ascendente que remonta el arroyo. hasta llegar una pista, en la que giramos a la derecha en dirección al cruce de las Conejeras, para poco después tomar a la izquierda la Vereda del Agua.
Los miradores naturales en los que se ve el Valle de la Jarosa, y Madrid al fondo, se suceden y ganan en enspectacularidad en la medida que vamos ganando altura. El punto de información de la Vereda del Agua marca el inicio de uno de los tramos más atractivos de la mañana. El primer objetivo era la Cascada de la Chorrera, y en esta ocasión, en lugar de vadear el arroyo en su tramo superior, accedemos por pequeño desvío previo que nos lleva a la parte baja de la misma. La Cascada de la Chorrera aparece expectacular. Tras el deshielo y las lluvias recientes, el salto baja con fuerza, generando un entorno húmedo y ruidoso.
Seguimos remontando el arroyo y pasamos junto a las ruinas de viviendas de resineros, testimonio de la actividad forestal tradicional en la zona. La Fuente de la Chorrera queda poco después, y el terreno comienza a ganar pendiente de forma más clara. Aparecen trincheras y bunkers de la Guerra Civil, parapetos del bando nacional que recuerdan la importancia estratégica de estas alturas. A medida que ascendemos y el sol gana fuerza, vamos quitándonos capas. La temperatura sube con rapidez.
Tomamos la pista por la izquierda en la Solana de Fuente la Teja y poco después giramos a la izquierda por una rampa-cortafuegos que asciende de forma recta y exigente. Es una subida directa, sin concesiones. Alcanzamos un cruce de pista y seguimos recto. De nuevo otro cruce y mantenemos dirección. Pasamos junto a ruinas de antiguos establecimientos de pastores, construcciones sencillas que hablan del aprovechamiento ganadero histórico.
Un mirador natural permite observar el embalse y, más allá, la silueta de Madrid. Cruzamos la carretera de Peguerinos a El Escorial y continuamos recto. Poco después aparece una cruz falangista en ruinas junto a otro cruce de la misma carretera. Seguimos recto hasta tomar a la izquierda una pista que nos conduce al Collado de la Gasca.
Desde el collado la panorámica de La Jarosa y del valle es amplia. Giramos a la izquierda para seguir las marcas rojas y blancas del GR-10. Las vistas hacia la Sierra de Guadarrama son claras. Se distinguen líneas de cumbres y el relieve característico de la zona (Puerto de Navacerrada, Bola del Mundo, 7 Picos, Cero de San Pedro y el Telégrafo, etc...). Pasamos junto a un bunker vivienda y cruzamos la apertura del muro siguiendo el GR-10 hasta alcanzar el punto de información de Cabeza Lijar, donde hacemos una breve parada para desayunar. La afluencia es muy alta. El mirador está completamente copado y apenas hay espacio libre.
Ascendemos los últimos metros hasta el Alto de Cabeza Lijar, a 1.823 metros. El vértice geodésico, el balcón mirador y el bunker refugio configuran uno de los puntos más reconocibles de esta parte de la sierra. Este es uno de esos sitios en donde se observa toda la sierra en 360º, Segovia, Madrid y Ávila, razón por la que le llaman el mirador de las Tres Provincias. La cantidad de gente es considerable, tanto en la cima como en los accesos desde el área de La Jarosa y desde el lado segoviano (San Rafael), pero sobre todo, desde el Puerto del León, que es donde comienza la senda más popular que llega haste esta cima, y está a apenas 3 kilómetros largos.
Descendemos por las escaleras y cruzamos la portilla para dirigirnos al Collado de la Mina. Cruzamos la pasarela y seguimos a la izquierda por senda. La Cantera de la Mina, antigua explotación de wolframio, aparece abandonada e inundada, como en otras ocasiones. El agua ocupa el hueco dejado por la actividad minera, generando una lámina tranquila en contraste con la historia industrial del lugar.
Giramos a la izquierda por una senda entre pinares que recorre la cresta de una pequeña loma. Es un tramo especialmente bonito, aunque delicado en condiciones de nieve o con poca visibilidad, por lo estrecho del trazado y la exposición con pendientes pronunciadas a ambos lados. En esta ocasión, con terreno seco y buena luz, se recorre sin dificultad técnica añadida.
Alcanzamos La Pinosilla y giramos a la derecha para afrontar un fuerte descenso. Pasamos por la ladera del Cerro de los Álamos Blancos, aunque los pinares no permitían ver en la distancia sus espectaculares vestigios de la Guerra Civil, que hemos visitado en otras ocasiones, y continuamos hasta llegar a otra pista, que seguimos a la derecha. Poco después giramos de nuevo a la izquierda, abandonando la pista para dirigirnos hacia el Cerro del Cebo de los Lobos. La subida es breve pero constante.
El Cerro del Cebo de los Lobos, a 1.395 metros, permite apreciar el pinar que domina la cuenca de La Jarosa. Descendemos hacia ruinas de antiguas instalaciones ganaderas, donde todavía se distinguen restos de cerramientos y estructuras básicas. Cruzamos la pista y seguimos recto hasta alcanzar un collado donde giramos a la derecha.
Atravesamos una pradera abierta y enlazamos con una senda que baja hacia la Ermita de San Macario. El descenso es cómodo y progresivo. En el cruce de pista continuamos recto hasta llegar a la ermita. La afluencia es masiva. El aparcamiento y el restaurante están llenos, reflejo del atractivo de la zona en días despejados.
La senda conecta elementos naturales, históricos y etnográficos del entorno de Guadarrama. Desde infraestructuras hidráulicas como el embalse, pasando por vestigios de la Guerra Civil, explotaciones mineras y antiguos usos forestales y ganaderos, el recorrido permite comprender cómo este territorio ha sido utilizado y transformado a lo largo del tiempo. Además, la accesibilidad desde el área recreativa de La Jarosa facilita que sea una de las zonas más frecuentadas de la Sierra de Guadarrama en fines de semana despejados.