Fecha: 8 de marzo de 2026
2 personas a pie
Distancia: 19,66 km
Desnivel positivo:232 m
Dificultad técnica: Fácil
Desnivel negativo: 232 m
Altitud máxima: 694 m
Altitud mínima: 573 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 4 horas 6 minutos
Tiempo: 4 horas 46 minutos
Salimos desde la zona de Ríos Rosas en una mañana en la que la previsión anunciaba lluvia con la idea de enlazar algunos de los grandes parques del oeste de Madrid en un recorrido circular.
Adjunto vinculo a Wikiloc y mapa de la ruta:
Pronto alcanzamos la glorieta y estatua de Quevedo. Dejamos Bravo Murillo y continuamos por la calle San Bernardo, pasando junto a la Parroquia Nuestra Señora de los Dolores. Llegamos a la Plaza de San Bernardo, donde destaca la fuente de múltiples chorros, y poco después a la Iglesia de Nuestra Señora de Montserrat. Continuamos hasta cruzar la Gran Vía en un punto intermedio entre Callao y Plaza de España, a la altura de Santo Domingo. Desde allí avanzamos hacia el Teatro Real, frente al Palacio Real, y seguimos hasta el Mercado de San Miguel (junto a la Plaza Mayor), donde giramos a la derecha por la calle Mayor.
La ruta continúa hacia la Plaza de la Villa, uno de los rincones históricos más reconocibles del Madrid antiguo. Desde allí pasamos junto al Palacio de Abrantes y la Catedral Castrense de las Fuerzas Armadas, acercándonos después a la Catedral de la Almudena y al pequeño monumento que recuerda a las víctimas del atentado contra Alfonso XIII. Giramos a la izquierda por la calle Bailén para dirigirnos hacia la Basílica de San Francisco el Grande, cuya cúpula domina esta parte del casco histórico.
Descendemos hacia la Puerta de Toledo y continuamos por la calle del mismo nombre hasta alcanzar el Puente de Toledo, que nos permite cruzar sobre Madrid Río (y el propio río Manzanares que trae mucha agua actualmente), y el Parque de Arganzuela. Tras el puente, seguimos por Paseo del 15 de mayo, y en seguida tomamos a la izquierda una rampa que nos introduce en el Parque de San Isidro, donde el ambiente ya cambia claramente respecto al centro urbano. Entramos en una una sucesión de parques que nos acompañará hasta la Casa de Campo. Desde aquí seguimos hacia el Parque de Los Carmenes, dentro de la Cuña Verde de la Latina, pasando por varios caminos que conducen a un mirador con buenas panorámicas del perfil de Madrid.
El recorrido continúa por el Parque de la Cuña Verde de La Laguna y asciende hasta el Mirador Alto de la Cuña Verde de Latina. Después atravesamos el Parque Cuña Verde La Laguna hasta alcanzar el Cerro de la Mica y, poco después, la pirámide del Parque Cuña Verde Oeste. Desde aquí descendemos hacia la estación de metro de Casa de Campo, punto por el que accedemos al gran pulmón verde de la ciudad.
Ya dentro de la Casa de Campo pasamos junto al Monumento a la Virgen de Aguirre, la Encina del Puente de Hierro y la Fuente de los Tres Caños. Aprovechamos a disfrutar de los senderitos en un escenario pre-primaveral muy verde, y que apunta a ser algo espectacular en unas semanas. Continuamos hasta la Encina del Fraile y seguimos hacia la zona del Teleférico, actualmente con accesos limitados por las obras de reforma. Desde allí subimos al mirador del teleférico y continuamos hacia el Cerro de las Figuras. Más adelante giramos a la izquierda, dejando el Arroyo de Valdeza (que habíamos vadeado, por decir algo, unos minutos antes), para dirigirnos hacia la Fuente de San Roque y al Puente de Cobatillas, punto por el que abandonamos la Casa de Campo.
Cruzamos hacia Madrid Río a la altura del Puente de los Franceses y entramos en el Parque del Oeste, donde pasamos junto al Monumento al Maestro y el monumento dedicado a Miguel Hernández. El camino continúa hacia Moncloa, pasando frente al Ministerio del Aire y el Espacio, el Arco de la Victoria y el intercambiador de transportes. Desde allí seguimos hasta el memorial a Rizal, junto al Parque del Tercer Depósito, y finalmente regresamos al punto de inicio.
Esta ruta enlaza varios corredores verdes y espacios históricos que permiten recorrer una gran parte del oeste de Madrid prácticamente sin abandonar parques y zonas peatonales. Es un ejemplo claro de cómo la ciudad ha ido conectando espacios naturales, miradores y zonas históricas mediante itinerarios accesibles para caminar, permitiendo recorrer barrios muy distintos en un solo paseo continuo.
A lo largo de la mañana las nubes fueron perdiendo fuerza y, en la parte final del recorrido, el sol terminó abriéndose paso, dejando un cierre agradable para esta caminata urbana.