Fecha; 1 de mayo de 2026
Desnivel positivo: 904 m
Dificultad técnica: Moderado
Desnivel negativo: 904 m
Altitud máxima: 1.936 m
Altitud mínima: 1.163 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 5 horas 21 minutos
Tiempo: 6 horas 27 minutos
La finalidad de la ruta es aprovechar la primavera para recorrer dos escenarios muy distintos pero complementarios: el exigente cordal de La Peñota por el GR-10 hasta el entorno del monumento del Arcipreste de Hita, y la zona de Los Molinos en plena floración del cambroño, especialmente junto al embalse de los Irríos. Combina un primer tramo técnico y duro con una segunda parte más relajada, paisajística y concurrida.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D de la ruta.
Salgo al amanecer desde el aparcamiento de la calle Molineras, en Cercedilla, prácticamente en el límite con Los Molinos. La mañana es clara y ya anticipa un día de primavera en condiciones. A los pocos metros comienza el tramo circular, tomando a la derecha junto a un punto de información de rutas donde aparece señalizada la R3, una instalación reciente que no estaba en mi última visita. Dejo a la izquierda el camino que se dirige hacia Cercedilla y avanzo hasta entrar en zona protegida del Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama. Paso junto a una fuente con pilón y continúo por el Camino de los Campamentos, desviándome después por un sendero a la izquierda que acorta una curva amplia de la pista.
Alcanzo el Collado de los Amigos, donde giro a la izquierda siguiendo un sendero marcado con puntos rojos. Las vistas hacia Cercedilla y el cordal de La Peñota empiezan a abrirse con claridad. En el Collado del Rey dejo la traza principal, paso una valla por un punto accesible y sigo un sendero poco marcado hasta el Pino de San Roque, catalogado como árbol singular en la Comunidad de Madrid. Al margen del imponente árbol centenario, que destaca sobre el resto, y es visible desde todo el valle, impactan las espectaculares vistas del mismo valle, coloreado de amarillo.
Retomo el paso por el propio collado y abandono la pista forestal de la Calle Alta para ascender por senda hacia Los Poyalejos. Es el tramo más exigente de la jornada, sostenido y sin concesiones.
La pendiente se suaviza al llegar a la pradera de Navalcampillo, donde el terreno da un respiro antes de cruzar el murete que separa Cercedilla de El Espinar. Giro a la izquierda para incorporarme al GR-10, cuyas marcas blancas y rojas me acompañarán durante buena parte del recorrido de altura. La subida a La Peñota por esta vertiente es progresiva, con los últimos metros algo más incómodos, donde hay que apoyar las manos. Antes de coronar, aprovecho una zona con tablones para hacer una breve parada y desayunar.
Alcanzo el vértice geodésico de La Peñota, que marca el punto más alto de la ruta. Desde aquí el recorrido se vuelve más técnico. El paso de montaña que sigue exige atención, especialmente si hay viento o el terreno está húmedo. La traza recorre el cordal enlazando el Collado de Gibraltar, el Cerro del Mostajo, el Collado del Mostajo y la Peña del Cuervo, donde aparecen restos de posiciones de la Guerra Civil. El terreno alterna zonas de paso cómodo con otras más expuestas. Continúo por el Collado de Matalafuente y el cerro del mismo nombre, donde vuelven a aparecer ruinas defensivas.
Llego finalmente al entorno de la Peña del Arcipreste de Hita, donde se encuentra el monumento dedicado a Juan Ruiz, autor del Libro de Buen Amor. Este enclave fue declarado Monumento Natural de Interés Nacional en 1930, siendo uno de los primeros espacios protegidos en España. La elección del lugar no es casual, ya que la tradición sitúa en estos parajes algunos pasajes del Arcipreste. En las rocas cercanas se pueden leer versos tallados que evocan su obra, y hay paneles informativos que contextualizan tanto el valor literario como el natural del entorno.
Desde este punto inicio el descenso por la Senda del Arcipreste, un sendero de pequeño recorrido señalizado con marcas blancas y verdes. Paso por la Fuente de Aldara y la Fuente La Piedra antes de tomar una pista forestal a la izquierda, correspondiente al Camino de los Lomitos PR-M30. Más adelante giro a la derecha para seguir la Ruta del Cambroño, descendiendo por un pinar hasta conectar con una pista en dirección al embalse de los Irrios.
El paisaje cambia de forma evidente al llegar a la zona de los cambroños en flor. Las laderas aparecen cubiertas de un amarillo intenso, muy característico de esta época. El cambroño, Adenocarpus hispanicus, es un arbusto propio de la media montaña que encuentra en Los Molinos una de sus mayores extensiones en la península. Tradicionalmente ha tenido usos como combustible o para la fabricación de escobas, y hoy forma parte de la identidad paisajística del municipio. Esta diversidad vegetal, en combinación con pinares y robledales, es una de las claves del valor ecológico de esta zona dentro del Parque Nacional.
Cruzo las vías del tren de la línea Villalba-Segovia y alcanzo el embalse de los Irrios, que en esta ocasión presenta un nivel muy bajo. Esto me permite rodearlo y vadear el arroyo sin dificultad. Tanto esta zona, como el trayecto restante, está repleta de personas que han acudido a la zona por el reclamo de la floración del Cambroño.
Continúo por la Ruta del Cambroño hasta un punto de información donde se explica la geología del entorno. Desde allí tomo a la izquierda el Camino de las Cuevas, atravesando el Herrén de Rafael hasta el Puente de las Cuevas, que paso por debajo para enlazar con el Camino del Puerto de las Molineras.
El último tramo discurre por el Camino de la Solana, una pista forestal cómoda que permite cerrar la circular sin complicaciones. Esta ruta refleja bien la variedad de la Sierra de Guadarrama, combinando tramos de alta montaña exigentes con zonas bajas más amables, donde el paisaje y la vegetación cobran protagonismo. Senderos como este no solo articulan el territorio, sino que permiten entender su evolución, su historia y su valor ambiental.