Ruta 303 - Ascenso al Ecce Homo, Fortaleza de Alcalá la Vieja, Río Henares, barrancos y cuevas del P.N. Los Cerros de Alcalá

0

Fecha: 9 de mayo de 2026

1 persona a pie

Distancia: 12,51 km

Desnivel positivo: 322 m

Dificultad técnica: Moderado

Desnivel negativo: 322 m

Altitud máxima: 830 m

Altitud mínima: 587 m

Tipo de ruta: Circular

Tiempo en movimiento: 3 horas 58 minutos

Tiempo: 4 horas 45 minutos


Alcalá de Henares es una ciudad histórica situada en el valle del Henares y declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 1998. Destaca por su universidad fundada por el cardenal Cisneros en 1499 y por ser la ciudad natal de Miguel de Cervantes. Conserva un importante patrimonio medieval, renacentista y barroco. Por otro lado, el cerro Ecce Homo, también conocido como Pico de la Vera Cruz, es una de las elevaciones más representativas del Parque de Los Cerros de Alcalá y alcanza unos 836 metros de altitud. Se sitúa sobre la margen izquierda del río Henares y ofrece amplias vistas de Alcalá, la campiña y buena parte del corredor del Henares. Su relieve está formado por materiales yesíferos, arcillas y margas modelados por la erosión. El nombre del cerro procede de una antigua ermita dedicada al Ecce Homo que existió en la zona. Actualmente es uno de los destinos senderistas más populares del este madrileño y forma parte de la senda amarilla oficial del parque.



Adjunto vinculo a Wikiloc y mapa 3D de la ruta:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/ascenso-al-ecce-homo-fortaleza-de-alcala-la-vieja-rio-henares-barrancos-y-cuevas-del-parque-de-los-263396534





El Parque de Los Cerros de Alcalá de Henares es el principal espacio natural del municipio y se sitúa en la margen izquierda del río Henares, al sur de la ciudad. Cuenta con una extensión aproximada de entre 800 y 900 hectáreas y está catalogado como Monte de Utilidad Pública desde el año 2000. Su paisaje se ha formado por la erosión del río Henares sobre materiales yesíferos, margas, arcillas y calizas, generando un relieve muy característico de barrancos, cárcavas, laderas y cortados. El parque reúne una gran diversidad de hábitats, incluyendo pinares de repoblación, encinares, coscojares, espartales y vegetación de ribera junto al Henares. Esta variedad ambiental favorece la presencia de una fauna muy rica, con rapaces, aves de ribera, zorros, conejos, reptiles y numerosos invertebrados. Además, el espacio posee un importante valor histórico y arqueológico, ya que alberga enclaves como Alcalá la Vieja.




Salgo al amanecer desde el Parking Los Cerros, en Alcalá de Henares, en una mañana primaveral muy nublada. Aunque finalmente no llegó a llover, las precipitaciones recientes habían dejado el terreno húmedo, especialmente en las zonas arcillosas y barrancos, donde el barro obligaba a prestar atención en algunos pasos. El Parque de Los Cerros de Alcalá es uno de esos lugares que sorprenden por lo diferente que resulta respecto a otros espacios naturales madrileños. Aquí predominan los barrancos, las cárcavas y las laderas erosionadas sobre materiales yesíferos y arcillosos, formando un paisaje muy particular que cambia mucho según la época del año y la humedad del terreno.




A pesar de encontrarse rodeado por un entorno muy urbanizado, Los Cerros funcionan como un corredor ecológico esencial para el valle del Henares y constituyen uno de los paisajes naturales más singulares del este de la Comunidad de Madrid. El parque dispone de varias rutas señalizadas para senderismo y bicicleta, siendo uno de los espacios más utilizados por los habitantes de Alcalá para actividades al aire libre.




Nada más comenzar paso junto a la información de las cuatro sendas oficiales del parque. La verde corresponde a la Puerta Verde; la amarilla asciende al Ecce Homo; la azul conecta con Alcalá la Vieja; y la roja recorre la zona baja junto al Henares. Inicio la ruta siguiendo precisamente esta última, el Camino de los Tarayes, desviándome poco después a la izquierda para abandonar la verde y continuar por la roja en dirección al Barranco Salobre. Desde el primer momento, estoy rodeado por un escenario primaveral, con toda la vegetación en su punto álgido, en especial las amapolas, que me acompañarán durante todo el trayecto.




Más adelante giro a la derecha por el Camino del Retén, dejando a la izquierda el Camino de la Puerta Verde. Poco dura la pista, porque enseguida vuelvo a desviarme a la izquierda para seguir un sendero que se interna de lleno en el Barranco Salobre. El entorno empieza a volverse mucho más interesante. Tomo un desvío a la derecha y entro en el barranco propiamente dicho, avanzando entre paredes arcillosas erosionadas que forman una especie de grieta natural muy llamativa. El sendero avanza por la parte inferior del barranco, en un terreno húmedo y resbaladizo en algunos puntos.




Tras pasar bajo un túnel que cruza el Camino de la Barca, enlazo con el Barranco de la Zarza. Aparece el paraje conocido como La Ostra, una de las formaciones más características de la zona. Desde allí tomo una pista forestal a la izquierda que coincide con la senda amarilla del Ecce Homo, aunque poco después giro a la derecha por un sendero más montañero por el que comienza a ganar altura.




Alcanzo un primer mirador natural sobre Alcalá de Henares y continúo hasta un collado donde comienza la subida más dura del día. Existen otras formas de alcanzar el Ecce Homo, bastante más cómodas (como la propia senda amarilla que comenté al principio), pero esta variante es la más directa y también la más exigente. La pendiente es fuerte, el terreno está algo deshecho por la humedad y los últimos metros obligan incluso a una pequeña trepada. Antes de la cima paso por un mirador natural y finalmente alcanzo el Mirador Ecce Homo, con una panorámica muy amplia sobre el valle del Henares.




Continúo por la senda amarilla hasta el vértice geodésico del Ecce Homo, donde paro a desayunar. Desde aquí las vistas abarcan Alcalá, la campiña y buena parte del cordal de cerros. Inicio después el descenso por una senda hacia la derecha, dejando el camino que lleva a la ermita para otra ocasión. Paso por el Mirador de la Tortuga y continúo bordeando el barranco, evitando el desvío hacia la propia Tortuga, donde un cartel prohíbe el paso. Es uno de esos carteles manuscritos, que no detalla el origen ni la causa de la prohibición, pero ante la duda, sigo a la izquierda por una senda que va junto a los barrancos del cordal.




Esta senda recorre una zona muy panorámica, con vistas constantes sobre los barrancos y las formaciones rocosas. Llego a las Cuevas del Ecce Homo, varias cavidades excavadas en los materiales blandos del cerro, desgraciadamente bastante degradadas por el uso inadecuado que algunas personas hacen del lugar. Más adelante aparece la Cueva de los Gigantones, junto al Camino del Castillo.




Desde aquí asciende un sendero hasta el complejo arqueológico de Alcalá la Vieja. Esta antigua fortaleza musulmana, levantada entre los siglos IX y X, controlaba el paso natural del valle del Henares y el acceso a la antigua Complutum. Conserva restos de murallas, estructuras defensivas y la conocida Torre Albarrana, situada en una posición estratégica sobre el valle. El enclave tuvo gran importancia durante la Edad Media hasta que la población se trasladó progresivamente al entorno de la actual Alcalá de Henares.




Retomo el Camino del Castillo pasando junto a un panel informativo de la senda azul y alcanzo la Cueva de Malvecino, nuevamente bastante deteriorada por la acumulación de basura. Poco después aparecen las ruinas de la Casa de la Barca. Desde allí tomo un senderito fluvial junto al río Henares en dirección al centro de interpretación. Este tramo resulta especialmente bonito, aunque conviene tener precaución porque el sendero discurre muy pegado al barranco y puede resultar incómodo para personas con vértigo. Alternativamente puede seguirse la pista superior.




Las vistas hacia el río Henares y los campos de amapolas acompañan el recorrido mientras avanzo junto al cauce y atravieso el Barranco del Río Henares. Finalmente regreso a pista por el Camino de Alvega, continúo rectopasando junto al Centro Remar. Antes de terminar llego a la Fuente y Aula de la Naturaleza (en un estado de abandono), ya muy cerca del aparcamiento inicial.




Este tipo de senderos de barrancos y cerros erosionados aportan una enorme diversidad paisajística al entorno de la Comunidad de Madrid. Aunque muy distintos de la Sierra de Guadarrama, funcionan también como corredores ecológicos fundamentales para el valle del Henares y permiten conservar ecosistemas únicos muy próximos a un entorno urbano densamente poblado.

Entradas que pueden interesarte

Sin comentarios