Fecha: 23 de mayo de 2026
1 persona en bicicleta
Distancia: 60,68 km
Desnivel positivo: 257 m
Dificultad técnica: Facil
Desnivel negativo: 454 m
Altitud máxima: 750 m
Altitud mínima: 531 m
Tipo de ruta: Solo ida
Tiempo en movimiento: 5 horas 8 minutos
Tiempo: 5 horas 50 minutos
Durante muchas rutas por el entorno de Madrid, tanto caminando como en bicicleta, me había ido encontrando con señales, mojones y pequeños tramos del Arco Verde. Siempre quedaba la sensación de que aquello formaba parte de algo mucho más grande, una especie de corredor continuo que unía espacios naturales muy distintos alrededor de la ciudad. Con el tiempo empecé a plantearme recorrer el gran anillo completo, la conocida Ruta Larga 20 del catálogo de rutas que proponen las instituciones competentes en el marco de este ambicioso proyecto, aunque siendo realista con la distancia y mis propias capacidades decidí afrontarlo por etapas. Esta primera jornada une Tres Cantos con Rivas-Vaciamadrid y sirve como una buena toma de contacto con el proyecto.
Arco Verde es uno de los proyectos medioambientales más ambiciosos de la Comunidad de Madrid. Su objetivo es conectar mediante vías pecuarias, caminos y senderos los principales espacios naturales del entorno metropolitano, enlazando 25 municipios con los Parques Regionales de la Cuenca Alta del Manzanares, del Sureste y del Curso Medio del Guadarrama. Actualmente supera los 220 kilómetros de recorrido y continuará creciendo hasta rebasar los 260 km previstos para 2026. Además de recuperar caminos históricos, el proyecto incluye restauración ambiental, creación de áreas de biodiversidad y plantación de más de 100.000 árboles y arbustos. La Ruta Larga 20 constituye el gran anillo circular del Arco Verde, con 178 kilómetros rodeando Madrid y enlazando todos los sectores del proyecto, concebido especialmente para recorrerse por etapas en bicicleta o senderismo.
Adjunto vínculo a Wikiloc y el mapa en 3D de la ruta:
Salí desde la estación de Cercanías de Tres Cantos al amanecer, con la sensación clara de que el calor iba a apretar pronto. Tras incorporarme al Arco Verde por el carril bici paralelo a la carretera de Colmenar, y un breve paso por el mismo, dejé el asfalto para cruzar la Pasarela de la Paz y entrar ya en senda de tierra. Desde ahí el recorrido empieza a enlazar vías pecuarias y caminos tradicionales como el Cordel de la Tapia de Viñuelas, pasando junto a la Casilla de Valdelamasa y el Cordel de Matapiñonera, mientras aparecen los primeros arroyos, como el de la Vega o el de Valdemasa, rodeados de una primavera especialmente verde.
El tramo que pasa por el sur del Soto de Viñuelas, junto a la tapia, pasando por el puente sobre el arroyo Valdemansa marcan uno de los tramos más agradables de la mañana, muy comodo y en ligero descenso hasta el momento. Más adelante aparecen el Pozo de Valdeherreros y el área de biodiversidad de El Calverón, una de esas actuaciones que ayudan a entender el sentido del proyecto. Arco Verde no consiste únicamente en conectar caminos, sino en recuperar corredores naturales alrededor de Madrid, facilitando la movilidad sostenible y reforzando la continuidad ecológica entre espacios como la Sierra de Guadarrama, la Cuenca Alta del Manzanares o el Sureste regional. Esa conexión entre entornos naturales y zonas urbanas es probablemente una de las partes más interesantes del recorrido.
Tras una pequeña desviación provisional por obras, perfectamente llevadera, recuperé la traza original junto al arroyo de Viñuelas y continué por la Colada del Camino de Barajas a Retamar. A partir de ahí el paisaje cambia bastante. La pista forestal rodea el aeropuerto mientras los aviones despegan y aterrizan constantemente sobre la cabeza. Aun así, el tramo tiene mucho encanto en primavera, con vegetación abundante y numerosos cruces de arroyos como los de Quiñones, la Vega, las Zorreras o Valdebebas. Pasé junto al Soto Castaños y terminé alcanzando el entorno del Jarama.
El principal punto delicado de la etapa es precisamente el cruce con el río Jarama, que no está del todo bien diseñado, por lo que es necesario cruzar por una pasarela sobre la M-111 (que va al Aeropuerto), donde toca compartir unos metros con tráfico y conviene extremar la precaución. Después de cruzar el propio Río por la carretera, y pasar junto a las letras de Paracuellos del Jarama, retomé las vías pecuarias y los paneles informativos del Arco Verde hasta llegar a la Cueva del Río. Desde ahí el recorrido avanza entre el Jarama y la falda del Cerro de la Presa, pasando bajo el Puente de Viveros y cruzando la Vega del Jarama por el Camino de Carretas y la Vereda de Sedano. Las Lagunas de la Presa del Henares, la pasarela sobre el río y el Puente Viejo de Mejorada forman probablemente la parte más tranquila de la jornada.
Más adelante, La Eleta y el Camino del Ferrocarril de la Azucarera anticipan ya los cortados de Rivas. Las lagunas de El Raso y Miralrío, el paso junto al arroyo de Pantueña y el divertido sendero estrecho entre el Jarama y la M-208 terminan conduciendo hacia el azud donde había varios pescadores y, finalmente, al Puente Verde de Arganda.
La llegada a la Laguna del Campillo con los cortados de Rivas al fondo deja una buena sensación de cierre de etapa. Después de casi sesenta kilómetros, terminé la ruta en el metro de Rivas Vaciamadrid, cansado pero con la impresión de haber recorrido una parte muy representativa de ese gran corredor verde que rodea Madrid y que, poco a poco, empieza a entenderse mejor cuando se recorre entero sobre el terreno.