Fecha: 3 de octubre de 2026
Distancia: 12,77 km
Tipo de ruta: Circular
Desnivel positivo/negativo: 670 m
Altitud máxima: 1.622 m
Altitud mínima: 1.027 m
Dificultad: Difícil (Gran desnivel positivo, tramos muy técnicos, trepadas, terrenos humedos, lluvia y niebla, dificultad de orientación)
Tiempo en movimiento: 4 horas 29 minutos
Tiempo: 6 horas 3 minutos
El objetivo de esta ruta era superar el paso de montaña que nace junto a la Calavera y que discurre por pasadizos y canales junto al Risco del Pájaro, por su vertiente occidental, para acceder al escondido Jardín del Pájaro. Desde allí, enlazar con el Canal de los Guerreros y continuar ascendiendo por sendas técnicas hasta alcanzar la zona alta del Gran Molondrio, para regresar posteriormente por recorridos más convencionales, como la senda que une el PR-M2 con el Collado de la Ventana y la propia Autopista de la Pedriza.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D de la ruta:
Salgo de Canto Cochino todavía de noche, con el frontal encendido, después de una noche de lluvia y con algo de chispeo que me acompañará durante buena parte de la jornada. La ruta de hoy es una circular de poco más de 12 kilómetros kilómetros, casi 700 metros de desnivel positivo, y recorre algunos de los rincones más característicos de la Pedriza Posterior: la Calavera, el Risco y el Jardín del Pájaro, el Canal de los Guerreros y el Gran Molondrio.
Cruzo el puente de Canto Cochino sobre el río Manzanares y llego a la encrucijada donde confluyen varios itinerarios. Sigo por la Autopista de la Pedriza, PR-M2, en dirección al Refugio Giner de los Ríos. Por este mismo sector discurren también el PR-M1, correspondiente a la Integral de la Pedriza, y el PR-M18, que recorre el curso del Manzanares hacia su nacimiento. Poco a poco empieza a amanecer y el camino permite avanzar con más comodidad.
Paso junto al puente del arroyo de la Dehesilla, que conduce hacia el Refugio Giner de los Ríos, el Tolmo y la Dehesilla, aunque en esta ocasión continúo por el PR-M2. Más adelante alcanzo el Mirador del Pájaro, desde donde se observa parte del recorrido previsto y el Cordal del Ortigal. Poco después abandono la Autopista por la derecha para iniciar el tramo circular, tomando un sendero estrecho que puede pasar fácilmente desapercibido.
El sendero se dirige hacia el arroyo de la Ventana, que toca vadear. Las lluvias recientes han hecho que baje con agua y, al tratarse de las primeras precipitaciones después de un periodo seco, el cauce presenta bastante suciedad. A partir de aquí comienza una subida progresiva hacia El Pájaro, entrando en los primeros canchales graníticos. La humedad convierte hoy estos bloques en un terreno especialmente delicado, obligando a prestar mucha atención a cada apoyo. La primera referencia destacada es la Calavera, formación rocosa cuyo nombre procede de la forma que adopta el conjunto visto desde determinados puntos.
Continúo por un sendero marcado con hitos y voy ganando altura por la vertiente occidental del Pájaro. El recorrido se vuelve más montañero, con algún pasadizo y un canal que discurre junto a la gran mole granítica. La senda continúa bordeando el Risco del Pájaro hasta encontrar el desvío hacia el Jardín del Pájaro.
Para acceder al Jardín hay que atravesar una cueva y superar una chimenea mediante una trepada. Con la roca húmeda, el paso requiere mucha precaución, especialmente porque las superficies de granito ofrecen pocos apoyos seguros. Una vez arriba, la niebla limita considerablemente las vistas. Apenas puedo distinguir la laguna y, entre la bruma, lo que parece ser la Muela. Aun así, el Jardín del Pájaro se muestra como uno de esos parajes únicos que uno no olvida.
De regreso en el punto que había abandonado la senda, continúo ascendiendo hasta situarme bajo la falda del Falso Molondrio, y enlazo a continuación con el Canal de los Guerreros. Comienza aquí otro tramo de ascenso por un terreno muy característico de la Pedriza (verticalidad, piedras sueltas, estrechos callejones...), pasando junto a la Torre del Buitre Negro y atravesando una zona de pasadizos y antiguos vivacs. Aprovecho uno de estos refugios para desayunar al cubierto de la lluvia, que ahora aprieta.
Retomo la marcha pasando entre el Cancho Buitrón y el Gran Molondrio. Antes de alcanzar la zona alta todavía queda una última trepada. En condiciones secas no resultaría especialmente complicada, pero hoy la situación es diferente: las paredes son lisas, de granito húmedo y con muy pocos apoyos, por lo que el paso exige atención. Poco después llego a la proximidad de la pradera de Cancho Buitrón y aparecen las vistas del Gran Molondrio, aunque la niebla hace que sean más una referencia que una verdadera panorámica (vamos, que no se ve ni un pimiento). Finalmente alcanzo el Gran Molondrio y continúo por una senda marcada con hitos y también con puntos amarillos.
Este tipo de recorrido muestra precisamente una de las características de la Pedriza: no se trata únicamente de caminar por un sendero, sino de avanzar por un terreno granítico irregular en el que la orientación, las trepadas y el estado de la roca condicionan mucho la progresión. Son tramos de progresión muy lenta, pero de gran desgaste físico y mental. Estos itinerarios forman parte del patrimonio montañero de la Sierra de Guadarrama y permiten conocer sectores menos transitados, pero también exigen mayor atención y experiencia que los caminos más evidentes.
En este punto me cruzo con el primer montañero del día, algo poco habitual en la Pedriza. Tomo a la izquierda la senda que baja desde el Collado de la Ventana hasta enlazar nuevamente con el PR-M2, junto al puente del arroyo de la Ventana. A partir de aquí el sendero está mucho más transitado y el regreso resulta bastante más sencillo.
Continúo por la izquierda, siguiendo la senda que discurre por el bosque junto al arroyo de la Ventana. Paso junto a su cascada, que hoy suelta mucha agua tras las últimas lluvias, y alcanzo el puente homónimo, donde vuelvo a incorporarme al PR-M2 en dirección a Canto Cochino. Desde aqui, ya es un sencillo paseo por el campo. El camino pasa junto al Vivac del Ratón y, poco después, por las proximidades del Chozo Kindelán, desde donde aparecen las referencias del Cerdito en la Pradera de Pradillo, en la otra orilla del río, y Peña Sirio en lo alto.
Desde aquí solo queda seguir el PR-M2 hasta regresar a Canto Cochino, completando una circular marcada por la lluvia, la niebla, el granito húmedo y varios pasos de montaña que hoy han requerido especial precaución. Una ruta corta en distancia, pero muy intensa.
Respecto a la dificultad, aunque el IBP Index es de 72, en este caso considero que se queda corto, ya que la dificultad no viene tanto determinada por la distancia o el desnivel como por varios pasos técnicos y tramos en los que la orientación resulta fundamental, siendo necesario seguir correctamente los hitos. Además, si, como ocurrió en esta ocasión, el recorrido se realiza con lluvia y la roca está húmeda, la dificultad aumenta considerablemente.