Fecha: 1 de noviembre de 2026
Distancia: 49,31 km
Tipo de ruta: Circular
Desnivel positivo: 274 m
Desnivel negativo: 274 m
Altitud máxima: 723 m
Altitud mínima: 586 m
Dificultad: Moderado (Subidas empinadas, Terreno técnico)
Tiempo en movimiento: 3 horas 18 minutos
Tiempo; 3 horas 27 minutos
Ruta circular en bicicleta de montaña realizada desde Cuatro Caminos, buscando una combinación bastante completa de caminos y sendas que permite atravesar buena parte del entorno del Monte de El Pardo, recorriendo la Senda Fluvial del Manzanares en su fase superior a Madrid Río en la ida, y regresar a Madrid por el GR-124, también conocida como la Senda Real. Con un IBP de 27, es una ruta asequible para personas acostumbradas a utilizar la bicicleta en recorridos de este kilometraje, aunque la distancia y algún tramo concreto hacen que tenga la consideración de moderada.
Adjunto mapa en 3D y vínculo a Wikiloc:
Salgo de Cuatro Caminos y comienzo con un tramo urbano en descenso, que hago sin detenerme demasiado. Paso por el Parque de Santander y continúo hasta el Faro de Moncloa, desde donde se pueden contemplar también el Arco de Triunfo y buena parte del perfil urbano de Madrid. Continúo hacia el Parque del Oeste y paso junto al Monumento al Maestro. En fin de semana este tramo resulta especialmente agradable porque el tráfico está cortado. Poco después alcanzo el Puente de los Franceses, donde enlazo con el Anillo Verde Ciclista y comienzo el tramo de la Senda Fluvial del Manzanares.
El recorrido junto al río cambia completamente respecto al comienzo urbano. Es otoño y el colorido de los árboles resulta especialmente llamativo, con mucha vegetación y bastante actividad de fauna en las proximidades del agua. No es raro encontrar conejos entre la vegetación. Continúo por la senda hasta el Puente de Madera del Manzanares, y después llego al Puente de San Fernando. Llevo 8 kilómetros de ruta, y aquí dejo el Anillo Verde Ciclista y sigo por la Senda Fluvial del Manzanares, que pasa por debajo del propio puente.
La senda continúa junto al río hasta la zona conocida como la Playa de Madrid. Este recorrido fluvial constituye uno de los espacios que mejor muestran cómo Madrid puede mantener una relación directa con el río y con un entorno natural a escasa distancia del centro. La Senda Fluvial del Manzanares funciona además como una vía de conexión para peatones y ciclistas entre la ciudad y los espacios naturales del norte, enlazando zonas urbanas, parques, bosques y el entorno del Monte de El Pardo.
A partir de aquí entro propiamente en la zona de El Pardo. La afluencia de personas aumenta mucho y hay tramos de la senda fluvial en los que resulta necesario parar la bicicleta y esperar a que haya espacio para continuar. Paso por el Chopo de Somontes, pasados los 13 kilómetros, junto al Club de Somontes y su aparcamiento, y sigo hasta el Mirador del Manzanares, desde donde vuelvo a tener buenas vistas sobre el río y el entorno. Continúo hacia el Puente de los Capuchinos y realizo un pequeño tramo circular por ambas riberas del Manzanares para acercarme a la zona de la presa. Llego a la Pasarela de Mingorrubio, en el kilómetro, y poco después a la Presa de El Pardo, en torno al kilómetro 20. El entorno de la presa permite observar una de las zonas más interesantes de este recorrido, especialmente por la fauna que se concentra tras la valla. Durante el recorrido se pueden ver jabalíes, gamos y ciervos, una muestra de la riqueza faunística que conserva este espacio natural a pesar de su proximidad a Madrid. Continúo junto al embalse por senderos muy agradecidos en lo que a la circulación se refiere, hasta el Azud de El Pardo. El sendero finaliza unos metros después junto al Puente de los Capuchinos, donde cierro el pequeño tramo circular realizado junto al río.
Desde aquí abandono definitivamente la Senda Fluvial y me interno por los caminos del Monte de El Pardo. Tomo una pista forestal hacia el Cerro de Valpalomero, atravesando un paisaje mucho más boscoso y tranquilo que el de la primera parte de la ruta. El encinar domina buena parte del recorrido y aparecen también otras especies propias del bosque mediterráneo. La subida es progresiva y conduce hasta la Fuente de Valpalomero.
Desde el Área Recreativa de Valpalomero hago una parada para contemplar la panorámica. El día está especialmente claro y permite distinguir perfectamente las Cinco Torres de Madrid sobre el horizonte, una imagen que resume bastante bien el carácter de esta ruta: el bosque de El Pardo en primer plano y, detrás, la gran ciudad. Continúo por la pista siguiendo el GR-124 Senda Real, identificado por sus marcas rojas y blancas, que me llevará de regreso hacia Madrid y que seguiré hasta alcanzar el Ramal Dehesa de la Villa.
El tramo del GR-124 que pasa bajo el gran nudo viario donde se cruzan la carretera de El Pardo, la M-30 y la M-40 es probablemente el menos agradable de todo el recorrido. El entorno resulta bastante mejorable desde el punto de vista de la higiene y contrasta claramente con el paisaje forestal que acabamos de dejar atrás. Poco después encuentro algunas setas junto a la senda paralela a la M-30 (son las primeras que veo en todas mis salidas de este otoño) y cruzo la pasarela para reincorporarme al Anillo Verde Ciclista en sentido antihorario.
Sigo recto por el Ramal Dehesa de la Villa y dejo nuevamente el Anillo Verde Ciclista. Paso junto al Olmo del antiguo Parque Sindical, actualmente integrado en el entorno del Parque Deportivo Puerta de Hierro, y entro en la Dehesa de la Villa, donde abandono el tramo final del GR-124 y continúo a la derecha por el carril de running. El último punto destacado de la ruta es el Cerro de los Locos, uno de los miradores más conocidos de la Dehesa de la Villa, desde donde inicio ya el regreso definitivo hacia Cuatro Caminos. Salgo de la Dehesa y atravieso el entorno de Francos Rodríguez. Desde aquí toca volver a callejear por Madrid hasta alcanzar de nuevo Cuatro Caminos, donde cierro esta circular. Una ruta que combina ciudad, río, bosque y caminos históricos, y que permite comprobar hasta qué punto el Monte de El Pardo y el Manzanares forman un corredor natural de enorme importancia para Madrid.