Fecha: 3 de enero de 2026
2 personas a pie
Distancia: 5,37 km
Desnivel positivo; 203 m
Dificultad técnica; Moderado
Desnivel negativo: 203 m
Altitud máxima: 344 m
Altitud mínima: 137 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 2 horas
Tiempo: 2 horas 42 minutos
La finalidad de esta ruta es recorrer el Arroyo Guadalpín en uno de sus momentos de mayor interés, tras las lluvias, para comprobar el estado de sus chorreras y cascadas, destacando la Cascada de Camoján, así como pasar junto a la histórica Ermita del Monje y enlazar patrimonio natural e histórico, en la Sierra Blanca, junto a Marbella.
Adjunto mapa y vínculo a Wikiloc:
Avanzamos unos metros hasta localizar el inicio del tramo circular. Nada más comenzar, realizamos el primer vadeo del Arroyo Guadalpín, el primero de muchos. El caudal es alto, pero aún manejable, y encontramos pisaderas naturales que permiten cruzar sin mayores problemas, aunque ya queda claro que el calzado adecuado será clave durante toda la jornada. Tras este primer cruce seguimos a la derecha, guiados por las marcas blancas y amarillas del PR-A 428, la conocida Ruta del Monje. El sendero se adentra rápidamente en el cauce del arroyo, encajonado entre laderas, con un entorno húmedo y muy verde gracias a las lluvias recientes.
A los pocos minutos llegamos a un paso equipado con grapas y una cuerda, a modo de pequeña vía ferrata. A pesar de la apariencia, el paso es más sencillo de lo que parece y está pensado para facilitar el tránsito en un tramo concreto junto al arroyo. Superado este punto, comenzamos a disfrutar de las primeras chorreras y cascadas del Arroyo Guadalpín, que hoy baja especialmente vivo.
Se sucenden las cascadas según avanamos. El agua cae con fuerza, formando pozas y pequeños saltos que obligan a detenerse en más de una ocasión. El sendero discurre muy próximo al arroyo, alternando tramos de tierra, roca caliza y zonas más arcillosas, lo que hace que el terreno esté resbaladizo. No es una ruta complicada para quien esté acostumbrado a caminar por montaña, pero sí requiere atención constante, especialmente en estas condiciones de humedad.
Llegamos a una zona más abierta, donde encontramos una pequeña cabaña construida con troncos y una zona de picnic. Mas adelante, llegamos a un cruce de caminos (la baliza con la señalización está caida) seguimos recto por la izquierda, ya que el sendero que se abre a la derecha nos llevaría hacia el Puerto de Juan Ruiz, fuera del trazado previsto. A partir de aquí comienzan los vadeos continuos del arroyo, una de las características más delicadas de esta ruta.
Realizamos hasta seis vadeos sucesivos del Arroyo Guadalpín en un tramo relativamente corto. En todos ellos hay piedras y apoyos naturales que facilitan el cruce, pero el caudal obliga a elegir bien cada paso. La combinación de piedra caliza pulida por el agua y zonas arcillosas hace que algunos apoyos sean traicioneros, por lo que conviene avanzar despacio y con equilibrio. En este punto, la ruta se vuelve casi un juego de plataformas.
Tras este tramo más dinámico alcanzamos la Ermita de los Monjes, un pequeño edificio de origen humilde ligado a la tradición religiosa y al antiguo uso de estas sierras. La ermita, construida en el siglo XVI por franciscanos, tuvo varias advocaciones a lo largo de su historia: Nuestra Señora de las Angustias, Nuestra Señora de la Soledad de la Sierra o Virgen de los Dolores, siendo esta última la más conocida y antigua de Marbella. Durante el siglo XVIII la ermita fue abandonada, en tiempos de Carlos III, y quedó en manos de particulares. El Diccionario de Madoz aún la menciona como resto de un antiguo monasterio, con un ermitaño que mantenía el culto gracias a las limosnas. Hoy solo quedan algunos muros cubiertos de vegetación, pero conserva un fuerte valor simbólico y cultural. Desde allí partía una vía sacra que unía la capilla con la iglesia mayor de Marbella, la de Nuestra Señora de la Encarnación
La ermita se sitúa en un enclave tranquilo, dominando el valle, y marca un punto clave del recorrido. Desde aquí continuamos por el GR-249, la Gran Senda de Málaga, en dirección a Nagüeles. Recorremos un pequeño tramo correspondiente a la etapa 31 de esta gran ruta provincial, integrando así nuestro recorrido local dentro de un proyecto senderista de mayor escala. Muy cerca de la ermita se encuentra uno de los pasos más delicados de toda la ruta: las zonas de piedra lisa equipadas con cadenas. El primer tramo de piedra lisa con cadenas obliga a extremar la precaución, especialmente hoy, con la roca mojada y la ropa húmeda. Agarrándose bien a la cadena y apoyando con cuidado los pies, el paso se supera sin mayores dificultades, pero no es un lugar para despistarse. Un poco más adelante encontramos la segunda zona de piedra lisa con cadenas, de características similares. Ambos pasos son cortos, pero concentran la mayor dificultad técnica de la ruta.
Superados estos tramos, el sendero se abre y comienzan a aparecer vistas amplias del Valle del Guadalpín, con Marbella extendiéndose a lo lejos y el Mediterráneo intuyéndose en el horizonte. En este punto comienza a llover con algo más de intensidad y decidimos ponernos los chubasqueros. La panorámica incluye referencias claras como el Puerto de Juan Ruiz, el Puerto de Santillana, el Puerto de las Pitas y la propia ciudad de Marbella, ofreciendo una visión completa de este sector de la Costa del Sol desde una posición elevada.
Alcanzamos un punto alto desde el que se obtienen vistas del Valle del Guadalpín, Nagüeles, Marbella y Puerto Banús. El contraste entre el entorno natural inmediato y la intensa urbanización del litoral resulta evidente. Poco después realizamos el octavo vadeo, esta vez de un arroyo afluente del Guadalpín que continúa hacia la Cascada de Camoján. El cruce se realiza con cuidado, ya que el terreno sigue muy húmedo.
Llegamos a un cruce de sendas donde dejamos el GR-249 y tomamos el sendero de la izquierda en dirección a Camoján, siguiendo la conocida Senda de la Rana. En este punto la lluvia se suaviza y finalmente deja de caer, aunque seguirá chispeando de forma intermitente hasta el final de la ruta. Aprovechamos para recoger los chubasqueros y continuar con mayor comodidad.
Poco después alcanzamos la puerta de acceso a la urbanización de Camoján. Se trata de un acceso regulado, abierto solo en horario diurno, con un teléfono de contacto para solicitar apertura fuera de ese horario. Conviene tener esto en cuenta al planificar la ruta, ya que el acceso a la Cascada de Camoján atraviesa una zona privada. A fecha de la realización de esta ruta, el acceso es posible, aunque el entorno natural se encuentra cada vez más condicionado por la urbanización creciente.
Desde la puerta tomamos un desvío a la derecha hacia la Cascada de Camoján en su tramo alto. La zona presenta obras y un proceso constante de urbanización, un hecho que resulta difícil de ignorar y que condiciona la experiencia. Aun así, se puede acceder a la cascada siguiendo un sendero algo camuflado entre la vegetación. El esfuerzo merece la pena: la Cascada de Camoján en su tramo alto está hoy sencillamente espectacular, con un caudal impresionante, el agua cayendo con fuerza y formando un espectáculo natural poco habitual en esta zona tan presionada por el desarrollo urbano.
Tras disfrutar del tramo alto, regresamos unos metros y tomamos el desvío a la derecha para visitar la Cascada de Camoján en su tramo bajo. El sendero discurre junto a una valla, marcando claramente el límite entre el espacio natural y la urbanización. La cascada inferior, aunque menos espectacular que la superior, también presenta un aspecto muy atractivo, con mucha agua y un entorno cerrado y húmedo que invita a detenerse unos minutos.
Desde aquí regresamos hasta la salida de la urbanización y cruzamos de nuevo la puerta de acceso a Camoján, que permanece abierta dentro del horario establecido. Ya fuera del recinto, seguimos por la Vereda de las Ánimas en dirección al inicio del tramo circular. Para cerrar el círculo, aún nos queda un último esfuerzo: realizar un nuevo vadeo del arroyo, el noveno de la jornada. A estas alturas, el gesto ya resulta casi automático, y no podemos evitar bromear con la sensación de ir saltando de piedra en piedra como si estuviéramos en un videojuego.
Más allá del recorrido concreto, esta ruta tiene un valor especial dentro del contexto de la Costa del Sol. Permite comprobar cómo, muy cerca de núcleos urbanos densamente poblados como Marbella, aún sobreviven espacios naturales de gran interés, vinculados a cursos de agua y relieves de media montaña. Al mismo tiempo, pone de manifiesto la presión constante de la urbanización, especialmente en enclaves como Camoján, donde el espacio natural se ve cada vez más reducido y fragmentado. Respetar estos entornos, transitar por los senderos existentes y ser conscientes de su fragilidad resulta fundamental para que lugares como el Arroyo Guadalpín y la Cascada de Camoján sigan siendo accesibles en el futuro.
Este recorrido también sirve como antesala de los valores naturales de la Sierra de las Nieves, Parque Nacional declarado en 2021, un territorio de gran riqueza ecológica y geológica que se extiende por la Serranía de Ronda y que actúa como gran reserva natural del interior malagueño. Aunque esta ruta no se adentra en el corazón del parque, sí comparte su influencia y su carácter, recordando la importancia de conservar estos sistemas naturales en una provincia tan marcada por el desarrollo turístico.
