Ruta 271 - Circular por los 10 cerros de la Casa de Campo desde Príncipe Pío

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Fecha: 7 de febrero de 2026

1 persona a pie

Distancia: 15,13 km

Desnivel positivo: 196 m

Dificultad técnica: Moderado

Desnivel negativo: 196 m

Altitud máxima: 670 m

Altitud mínima: 578 m

Tipo de ruta: Circular

Tiempo en movimiento: 3 horas 31 minutos

Tiempo: 3 horas 42 minutos


La finalidad de la ruta es recorrer los principales cerros de la Casa de Campo para conocer su relieve, enlazar miradores naturales y observar el parque más allá de sus zonas más transitadas.





Adjunto mapa y vinculo a Wikiloc:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-pasando-por-10-cerros-de-la-casa-de-campo-desde-principe-pio-249601610




Aprovechando una tregua en esta época de lluvias, decidí acercarme a la Casa de Campo con la idea de recorrerla enlazando los principales cerros del recinto. Antes entrar en faena, recordar que La Casa de Campo se trata del mayor espacio verde del municipio de Madrid, con más de 1.700 hectáreas, situado al oeste de la ciudad y prácticamente unido al monte de El Pardo. Su origen está en una finca de recreo y caza de la monarquía, que durante siglos permaneció cerrada al público. En 1931, tras la proclamación de la Segunda República, fue cedida al pueblo de Madrid y desde entonces se convirtió en un gran espacio de uso público. Hoy está protegido como Bien de Interés Cultural y catalogado como parque histórico, una consideración que ayuda a entender la mezcla de naturaleza, historia y usos recreativos que se encuentran en su interior.




Comencé la ruta en el intercambiador de Príncipe Pío, junto a la Puerta de San Vicente, cruzando enseguida el Puente del Rey. El Manzanares bajaba con bastante agua, algo que se nota especialmente en invierno y tras varios días de precipitaciones. Desde allí continué por Madrid Río hasta alcanzar la Huerta de la Partida, una zona recuperada para uso público donde antiguamente discurría el arroyo Meaques.




Subí al mirador de la Huerta de la Partida, desde donde se obtienen unas vistas muy conocidas del Palacio Real y la catedral de la Almudena. Continué hacia la fuente del Canal de la Partida y la fuente de las Covas, y poco después llegué al lago de la Casa de Campo. Había algunas personas practicando con canoas en el embarcadero. Pasé junto a la fuente de los Neveros y, tras bordear el Humedal de Patines, donde se encuentra el taray singular, tomé un acceso escalonado que conduce al primero de los cerros del día, el cerro Torrecilla. La subida es breve, pero suficiente para empezar a ganar perspectiva sobre el entorno. Pasé cerca de los restos de la antigua iglesia de Torrecillas, aunque sin acercarme en esta ocasión, y continué por un tramo donde aún se reconocen antiguas acequias que acompañan el camino.




Tras un repecho corto pero intenso alcancé el cerro del Mirador de los Tres Pinos, también conocido como la Glorieta Perdida. Es uno de los mejores miradores naturales de la Casa de Campo, con amplias vistas sobre la ciudad y sobre buena parte del propio parque. El suelo, empapado, obligaba a caminar con cuidado.




Continué hacia el cerro y mirador del teleférico, desde donde se observa bien el Parque de Atracciones. El teleférico se encontraba en obras y el recinto estaba cerrado, lo que obligaba a hacer un pequeño rodeo para continuar. Desde allí tomé un sendero que atraviesa el pinar hasta llegar a la fuente de San Pedro, un punto habitual de paso en muchas rutas por esta zona.




Giré a la izquierda por el Camino de los Pinos, atravesando el llamado pinar chico, una zona de bosque bastante cerrada y agradable para caminar. Alcancé la fuente del Portillo de los Pinos y continué junto al muro por el Camino de las Siete Rejas en dirección al cerro de las Covatillas.




Al llegar a las rejas de Antequina vadeé el arroyo del mismo nombre. El cruce obligó a apoyarse en la reja para no mojarse, un paso algo incómodo que en condiciones normales se evita dando el rodeo por la senda de las Siete Rejas, que es lo más recomendable. Poco después pasé junto al puente de las Siete Rejas (que no crucé) y afronté el repecho que conduce al cerro de las Covatillas, situado a unos 651 metros de altitud. La gran torre del tendido eléctrico es visible desde lejos y sirve como referencia clara.




Desde allí comenzé el regreso por la senda de la Casa Quemada, para incorporarme al caminio de la Ciudad Universitaria, que conduce al puente de la Garrapata sobre el arroyo Antequina. El sendero atraviesa de nuevo zonas de pinar y se sigue con facilidad hasta que, tras varios tramos rectos, comienza la subida hacia el cerro de Garabitas. Garabitas es uno de los puntos más conocidos de la Casa de Campo, tanto por su altura, que ronda los 675 metros, como por la torre de observación y los distintos miradores que se distribuyen en sus laderas. Desde arriba se obtiene una panorámica amplia de Madrid y de la sierra en días despejados. A pesar del cielo cubierto, la visibilidad permitía distinguir bien la línea del horizonte.




Desde Garabitas continué hacia el cerro Morán, muy cercano, y después hacia el estanque del Repartidor, que estaba lleno de agua gracias a las lluvias recientes. El terreno en esta zona alterna caminos anchos y senderos, con algunos tramos en los que el barro obliga a reducir el ritmo.




El siguiente objetivo era el cerro del Piñonero, al que se llega bordeando una zona vallada destinada a usos ganaderos. Desde allí continué hacia el cerro de las Canteras, otro de los puntos elevados del recorrido, y después tuve que hacer un pequeño rodeo debido a una zona vallada por trabajos de regeneración, tomando el Camino de Valdeza.




Alcancé el cerro de las Figuras y, girando a la izquierda por el Camino de los Romeros, llegué al último de los diez cerros del día, el cerro de la Sartén. Desde este mirador se tienen vistas cercanas del Madrid de los Austrias, con una perspectiva diferente a la de otros puntos del parque.




Tras cruzar el Camino del Príncipe continué por un sendero que conduce a un mirador natural del Palacio Real y la Almudena, antes de regresar hacia el lago por el Camino de los Romeros. En esta ocasión decidí volver por el Reservado Chico, cuyo acceso estaba abierto. Es una zona tranquila, con vegetación más densa, donde destaca el cedro del Reservado, un árbol singular que siempre merece una parada. Dejé el reservado y salí a la altura del Palacio de los Vargas, actualmente en proceso de rehabilitación. La fuente estaba apagada y apenas había gente en los alrededores. Desde allí solo quedaba regresar al Puente del Rey y cerrar la circular en el mismo punto donde la había iniciado.




La ruta resultó un recorrido completo por algunos de los puntos más elevados de la Casa de Campo, enlazando miradores, pinares y caminos históricos en una mañana invernal marcada por el barro y el cielo cubierto, pero también por la tranquilidad que ofrece el parque a primera hora del día. Con algo más de quince kilómetros y un desnivel moderado, es un itinerario asequible para quien esté acostumbrado a caminar, y permite conocer el relieve del parque de una manera distinta, comprendiendo que, más allá de los caminos principales y del lago, la Casa de Campo es un espacio amplio, variado y con numerosos rincones que aún conservan un carácter casi forestal en pleno entorno urbano.





Adjunto la relación y orden de los cerros:

1-Cerro Torrecilla
2-Cerro del Mirador De Los Tres Pinos
3- Cerro del teleférico
4- Cerro de las Covatillas
5-Cerro Garabitas
6-Cerro Morán
7-Cerro del Piñonero
8-Cerro de las Canteras
9-Cerro de las Figuras
10-Cerro de la Sartén


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