Ruta 274 - Circular por el Cerro de la Cabeza, Cascada del Hornillo y Puerto de Malagón desde San Lorenzo del Escorial

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Fecha: 15 de febrero de 2026
2 personas a pie
Distancia: 18,42 km
Desnivel positivo: 1.007 m
Dificultad técnica: Moderado
Desnivel negativo: 1.007 m
Altitud máxima: 1.676 m
Altitud mínima: 1.091 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 5 horas 39 minutos
Tiempo: 7 horas 11 minutos

El objetivo de esta ruta es recorrer un itinerario exigente que permita enlazar el Cerro de la Cabeza, la Cascada del Hornillo y el Puerto de Malagón, disfrutando del abundante caudal de arroyos y cascadas tras las lluvias, y comprendiendo la conexión entre los caminos tradicionales de San Lorenzo del Escorial y los paisajes de la Sierra de Guadarrama y la Sierra Oeste de Madrid, en una jornada larga y física exigente.






Adjunto mapa de la ruta y vínculo a Wikiloc:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/circular-por-el-cerro-de-la-cabeza-cascada-del-hornillo-y-puerto-de-malagon-desde-san-lorenzo-del-e-250605817




La ruta parte del Parking del Embalse del Romeral en una mañana fría. Somos conscientes de que el desnivel acumulado será exigente, especialmente al iniciar desde San Lorenzo del Escorial y no desde cotas más altas como en otras ocasiones en las que visitamos las cascadas del Hornillo. La referencia cercana del Monasterio y el entorno histórico quedan pronto atrás cuando tomamos el sendero conocido como Camino del Silencio a la derecha, aunque el sonido predominante es el del agua corriendo por todas partes, consecuencia de las lluvias recientes y del deshielo que aún alimenta arroyos y fuentes.




Cruzamos una portilla e iniciamos el tramo circular. A partir de aquí seguimos la pista por la izquierda. El terreno está húmedo, en algunos puntos claramente encharcado. Cruzamos el arroyo del Arca del Helechal. Seguimos hacia la zona del Helechal, girando a la izquierda para alcanzar el Pilón del Helechal en el kilómetro 2. Poco después afrontamos el vadeo del Arroyo de los Castaños. La fuente El Chupetín nos permite rellenar la cantimplora. Muy cerca, el Olmo de los Llanillos, árbol singular situado en torno al kilómetro 2,5, destaca por su porte y por la sensación de referencia histórica en mitad del paisaje. Es uno de esos hitos que ayudan a medir el avance real de la ruta.




Pasamos por el Área Recreativa de Los Llanitos y giramos a la izquierda para tomar la senda con marcas blancas y verdes de sendero local. Aquí comienza la parte más dura de la jornada. La pendiente aumenta de forma clara y sostenida. La subida no dará tregua prácticamente hasta la cima del Cerro de la Cabeza. Pasamos junto al barranco de la Cabeza. El viento empieza a sentirse con mayor intensidad conforme ganamos altura.




El Cerro de la Cabeza, con sus 1.679 metros y vértice geodésico en el kilómetro 4, nos recibe con nubosidad cerrada y un viento constante. El mirador natural ofrece vistas hacia el Monasterio de San Lorenzo del Escorial, aunque la visibilidad es limitada. No nos detenemos demasiado; el frío obliga a moverse. Esta cima representa uno de los balcones naturales de la Sierra de Guadarrama sobre la Sierra Oeste, y constituye un punto de transición entre ambas realidades geográficas. La senda que asciende hasta aquí forma parte de un entramado de caminos tradicionales que conectan San Lorenzo del Escorial con los puertos y collados de la zona, permitiendo comprender cómo este territorio ha sido históricamente transitado y aprovechado.




Descendemos por la pista a la derecha y cruzamos el Camino de la Cancha. Continuamos recto campo a través por la pradera de El Ortigal. Está encharcada y en algunos tramos parcialmente congelada. El Caño de Peña Viborera, en el kilómetro 5, nos obliga a cruzar el Arroyo del Hornillo, en nuestro primer contacto del día. El agua baja con energía y confirma que la jornada será un continuo diálogo con cursos fluviales.




Tras pasar la zona de cuadras de la Lanchuela giramos a la derecha por la cañada. Más adelante, izquierda, y luego un senderito a la derecha que nos conduce hasta la Fuente de Majaholgada, en el kilómetro 6. Tomamos la pista a la derecha y poco después la abandonamos por la izquierda para bajar hacia el Arroyo de Majadahonda. El vadeo no es sencillo, pero permite asomarse a las vistas de la Chorrera Alta del Hornillo, espectacular en esta época tras las lluvias.




En un punto concreto la maleza y varios arbustos taponan el camino. Tenemos que gestionar el paso con calma, buscando huecos y apartando ramas. Un pequeño salto de murete nos devuelve a terreno más despejado. El llamado Puente de troncos, en el kilómetro 8, está roto. Más que un paso funcional, es una referencia cartográfica. En todo caso, nos limitamos a seguir desde este punto la senda "ofocial" de El Hornillo.




La zona del Arroyo del Hornillo es probablemente la más vistosa de la ruta. Los saltos y chorreras se suceden. La Cascada del Hornillo, en el kilómetro 8,3, baja con una fuerza notable. La parte alta impresiona por el volumen de agua; la parte baja permite aproximarse más y apreciar el ruido constante del caudal. Hay bastante gente por la zona, lo que confirma que es un punto muy frecuentado cuando el agua está en plenitud. Llegamos al inicio de la senda junto al aparcamiento homónimo, y nos detenemos a almorzar en la zona de picnic, aprovechando un resguardo relativo del viento. Nos detenemos para leer el punto de información de la Ruta del Hornillo y de la zona de Santa María de la Alameda.




Toca regresar. Giramos a la derecha remontando el río Aceña, pasando junto a la Escuela de Pesca. Cruzamos varios puentes sobre el río de la Aceña antes de girar a la izquierda y abandonar el Camino del Hornillo.




El Arroyo del Tobar presentaba un caudal que impide el vadeo. Aunque sería posible retroceder hasta el último paso seguro, el tiempo invertido y la climatología nos llevan a decidir un cambio. Optamos por subir la Umbría Calleja campo a través hasta alcanzar la cresta. Es un ascenso exigente, muy duro físicamente, directo, pero no muy complicado desde un punto de vísta técnico. Alcanzamos el murete conocido que nos guía prácticamente hasta el alto de Malagón. En la cresta seguimos la senda junto al muro en dirección a la Presa del Tobar. El mirador natural del Valle del Tobar ofrece vistas hacia Peguerinos y el Embalse de la Aceña al fondo.




Seguimos la senda junto al muro hasta llegar al Mirador del Embalse del Tobar, en el kilómetro 14, desde donde descendemos progresivamente por las Cercas siguiendo trochas existentes hasta enlazar con la pista.




Tomamos la pista a la derecha para dirigirnos al Puerto de Malagón, situado a 1.536 metros y alcanzado en el kilómetro 16. El viento vuelve a ser protagonista en este alto que conecta territorios y que históricamente ha sido paso entre vertientes. Desde aquí todo será descenso por el Camino del Silencio.




Tomamos un sendero a la derecha y, en la zona de cuadras, cruzamos la carretera de Peguerinos a El Escorial para continuar por el Camino de los Gallegos. La Fuente del Trampalón, en el kilómetro 16,5, aporta otro punto de agua en esta jornada marcada por cursos constantes. Aparece un hayedo escondido, ahora sin hojas, que sorprende por su localización y por el contraste con el entorno más habitual de pinar y matorral. Una cueva refugio recuerda antiguos usos pastoriles.




El Mirador de los Alerces, en el kilómetro 17, ofrece vistas hacia El Escorial y Madrid. En este momento, la vista era clara y diáfana, ya que hoy la nubosidad se limita a lo que está sobre nuestras cabezas. Cruzamos de nuevo la carretera de Peguerinos a El Escorial y retomamos el Camino del Silencio. La Fuente de Santiago Arroyo, en el kilómetro 17,5, anticipa el final. Unos metros más y llegamos al fin de la zona circular, continuando recto hasta el Parking del Embalse del Romeral.




La ruta, con 18,42 kilómetros y 1.007 metros de desnivel es de una dificultad técnica es moderada, pero las condiciones de agua y frío incrementan la exigencia real. Es un recorrido que integra cumbre, cascada y puerto, enlazando espacios representativos de la Sierra de Guadarrama y su transición hacia la Sierra Oeste, con la Cascada del Hornillo como punto central de interés hídrico y paisajístico, y San Lorenzo del Escorial como referencia histórica constante en el horizonte.

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