Fecha: 3 de abril de 2026
2 personas a pie
Distancia: 6,64 km
Desnivel positivo: 1 m
Dificultad técnica: Fácil
Desnivel negativo: 1 m
Altitud máxima: 652 m
Altitud mínima: 645 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 2 horas un minuto
Tiempo: 3 horas 57 minutos
Almagro, con algo más de nueve mil habitantes, es uno de esos lugares donde el casco histórico concentra buena parte del interés. Declarado conjunto histórico-artístico en 1972 e integrado en la red de los pueblos más bonitos de España desde 2015, conserva una identidad muy marcada que tiene que ver tanto con su pasado vinculado a la Orden de Calatrava como con su evolución en los siglos posteriores. El propio nombre, derivado del árabe al-magra, remite a la arcilla roja que da carácter a muchos de sus edificios. Todo ello enmarcado en el Campo de Calatrava, un territorio singular por su origen volcánico, donde elementos como el cerro de la Yezosa recuerdan que esta llanura no es tan homogénea como puede parecer a primera vista.
Fuimos a comer a Almagro en una jornada marcada por el ambiente de viernes santo, con la idea de recorrer la ciudad tratando de obtener una visión lo más completa posible, teniendo en cuenta la limitación temporal del recorrido a unas pocas horas.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa en 3D de la ruta:
Comenzamos el mismo en el Parque Ejido de Calatrava, en la zona donde habíamos almorzado. Es un buen punto de partida, abierto y cómodo, que permite arrancar sin agobios antes de entrar en el entramado urbano. Desde allí nos dirigimos hacia la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción, integrada en el Convento de la Asunción de las Calatravas. El conjunto, iniciado como hospital en 1519 y transformado posteriormente en monasterio por iniciativa de Gutiérrez de Padilla, es probablemente uno de los ejemplos más ambiciosos de la arquitectura conventual de la ciudad. La mezcla de elementos góticos y renacentistas se aprecia especialmente en la iglesia y en el claustro, con sus galerías de órdenes clásicos y columnas de mármol, que hoy incluso sirven como escenario para representaciones teatrales durante el festival.
A pocos metros pasamos por la fuente del parque y el Centro de Recepción de Visitantes, punto lógico para quien llega por primera vez. A partir de ahí empezamos a callejear, enlazando las calles Elvira y Chile, donde la ciudad se muestra en una escala más cotidiana. En este tramo pasamos junto al Museo Etnográfico Campo de Calatrava, ubicado en una casa del siglo XVIII. El recorrido por sus salas permite entender cómo era la vida tradicional en la comarca, con una recopilación muy completa de oficios y herramientas que en muchos casos han desaparecido o se han transformado con el tiempo.
Retomamos la marcha hacia la Iglesia Madre de Dios, levantada sobre el antiguo hospital de Nuestra Señora de la Mayor. Es un edificio de grandes dimensiones, de los mayores de la provincia, con estructura de iglesia columnaria y una nave cubierta por bóvedas de crucería. Muy cerca se encuentra el Convento de la Encarnación, cuya iglesia, finalizada a finales del siglo XVI, destaca por su sobriedad exterior y por algunos elementos interiores de interés, como la Anunciación atribuida a Vicente Carducho.
Continuamos hacia la Ermita de San Juan Bautista, alcanzando aproximadamente el kilómetro 1 de la ruta. Se trata de un edificio del siglo XVII con una interesante combinación de elementos, entre los que destaca el artesonado mudéjar de la nave principal y la capilla de la Virgen de los Remedios, cuya decoración pictórica guarda similitudes con la de San Agustín. Poco después llegamos a la Ermita de la Magdalena, en torno al segundo kilómetro, ya claramente fuera del núcleo más transitado.
El recorrido nos devolvió hacia zonas con mayor densidad de edificios históricos. Pasamos por el Pósito, la antigua Cárcel y la actual biblioteca municipal, antes de llegar al Palacio de los Condes de Valdeparaíso, situado junto al Pradillo del mismo nombre en torno al kilómetro 2,4 de la ruta. Este palacio, vinculado a una de las familias más influyentes de la ciudad, presenta una arquitectura barroca muy elaborada, con un patio porticado y una fachada ricamente decorada.
A continuación nos dirigimos al Palacio de los Condes de Torremejía, situado en la plaza de Santo Domingo, y a la Casa Palacio Diego de Villarreal, también conocida como la casa del capellán de las Bernardas. Ambos edificios reflejan la importancia que tuvo Almagro en los siglos XVI y XVII, cuando se construyeron numerosas residencias nobiliarias. En este tramo también encontramos un punto de información sobre la ciudad, útil para contextualizar lo que vamos viendo.
Seguimos hacia el Parador Nacional de Almagro, ubicado en el antiguo Convento de Santa Catalina. Del conjunto original se conservan la iglesia, el claustro y algunas dependencias, hoy adaptadas a uso hotelero. Desde allí nos dirigimos a la Ermita de San Ildefonso, en torno al kilómetro 3,3, y poco después pasamos por un punto de información de la Ruta de Don Quijote y otras rutas de la zona. Este tramo sirve para entender mejor el papel de Almagro dentro de su entorno. La red de caminos que atraviesa el Campo de Calatrava no es solo un recurso turístico actual, sino la evolución de rutas históricas que conectaban núcleos de población dentro de la cuenca del Guadiana. La escasa pendiente del terreno, la presencia de suelos volcánicos y la disponibilidad limitada de agua han condicionado tanto la agricultura como la forma de asentamiento. Esta ruta urbana, aunque sencilla, refleja esa relación entre ciudad y territorio, actuando como un pequeño recorrido interpretativo de cómo Almagro ha funcionado como nodo dentro de esta demarcación geográfica.
Continuamos hacia la Ermita de Santa Ana, en torno al kilómetro 4, y poco después alcanzamos la Iglesia de San Bartolomé, en el 4,3. Su construcción se prolongó durante décadas, lo que explica la mezcla de elementos clasicistas y barrocos. Desde allí nos dirigimos a la Antigua Universidad Renacentista, fundada en el siglo XVI por Fernando Fernández de Córdova. El conjunto, que incluye el convento de Nuestra Señora del Rosario, tuvo un papel destacado en la formación académica de la época antes de su desaparición en el siglo XIX.
El recorrido prosiguió hacia la Ermita de San Pedro, en el kilómetro 5, y posteriormente hacia la Iglesia de San Blas, en torno al 5,5. Este edificio, vinculado a la presencia de los banqueros alemanes Függer en el siglo XVI, conserva elementos arquitectónicos y decorativos muy interesantes, tanto en el interior como en la portada.
De regreso al centro pasamos por la Oficina de Información Turística ubicada en el antiguo Hospital de San Juan de Dios, hoy convertido en espacio escénico y cultural. Este edificio, de origen hospitalario y conventual, ha sido adaptado para acoger representaciones teatrales, manteniendo parte de su estructura original. Muy cerca se encuentra un palacio renacentista que actualmente alberga la sede de la Policía local.
Continuamos hacia la Iglesia de San Agustín, en torno al kilómetro 6, uno de los mejores ejemplos del barroco en la ciudad, con un interior completamente decorado con pinturas al temple que desarrollan un programa iconográfico complejo. A partir de aquí el ambiente empezó a cambiar claramente debido a las procesiones de semana santa, lo que nos obligó a hacer pequeños rodeos para avanzar.
Llegamos finalmente al Ayuntamiento y a la Plaza Mayor de Almagro, el espacio más representativo de la ciudad. La plaza, de planta rectangular irregular y con galerías acristaladas, estaba completamente llena de gente. Es un lugar que concentra buena parte de la actividad y que, por sí solo, justifica la visita.
En este entorno visitamos el Museo Nacional de Artes Escénicas, que reúne una importante colección relacionada con la historia del teatro en España. También nos acercamos al Corral de Comedias, aunque no pudimos entrar debido a la cola. Aun así, su estructura exterior permite entender por qué es un espacio único, conservado prácticamente íntegro desde el siglo XVII. Cerramos el recorrido pasando por la Casa Palacio de Juan Jedler, poniendo fin a una ruta que, sin ser exigente ni larga, resulta muy completa.
En total, 6,64 kilómetros de recorrido prácticamente llano, con un desnivel mínimo y sin dificultad técnica, que se pueden completar en unas dos horas de marcha efectiva, aunque el tiempo total se alarga fácilmente si se incluyen paradas, visitas y desvíos como los que nos obligaron las procesiones. Un paseo accesible que permite entender Almagro desde una perspectiva amplia, combinando lo más conocido con otros elementos menos frecuentados.
