Ruta 299 - La Pedriza. Cascada del Chivato, Charca Verde, paso de las Milaneras, Tres Cestos y Puente de los Poyos

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Fecha: 26 de abril de 2026
1 persona a pìe
Distancia: 12,81 km
Desnivel positivo: 766 m
Dificultad técnica: Difícil
Desnivel negativo: 766 m
Altitud máxima: 1.797 m
Altitud mínima: 1.037 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: 4 horas 51 minutos
Tiempo: 6 horas 26 minutos

En esta ruta tenía un objetivo claro: conocer la senda que asciende hacia las Milaneras remontando el Arroyo de los Hoyos, también llamado del Chivato, desde la Charca Verde; acercarme a la espectacular Cascada del Chivato; y enlazar con la integral a través del conocido Camino de la Mina. A partir de ahí, la seguiría en sentido antihorario, pasando por Tres Cestos y el Cancho Centeno, para desviarme a la altura del Puente de los Poyos. El descenso lo realizaría por la senda que cruza los Llanillos hasta el Collado Cabrón, donde retomaría de nuevo la integral hasta Canto Cochino.




Adjunto el vínculo a Wikiloc y el mapa 3D de la ruta:


https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/la-pedriza-cascada-del-chivato-charca-verde-paso-de-las-milaneras-tres-cestos-y-puente-de-los-poyos-261318399




La Pedriza es uno de los paisajes graníticos más singulares de la península, un laberinto de formas modeladas durante millones de años por la erosión, donde el agua, el viento y los contrastes térmicos han esculpido domos, canchales y riscos de perfiles reconocibles. Integrada en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama, su diversidad geológica y biológica convive con una intensa actividad senderista y montañera. Este entorno no solo es un espacio natural de primer orden, sino también un terreno exigente donde la orientación, la lectura del terreno y el respeto por el medio resultan claves para disfrutar de la experiencia con seguridad.




Salgo desde Canto Cochino, en el aparcamiento de la Rana, cruzando el Puente homónimo sobre un Río Manzanares que baja con fuerza y abundante agua. Tomo el PR-M18 remontando el río por la zona de Campuzano. En una bifurcación dejo el camino pegado al cauce y continúo por el sendero señalizado con marcas blancas y amarillas, más protegido bajo el bosque. Paso junto a una fuente inoperativa y varios merenderos de granito, y en un cruce sigo a la izquierda, de nuevo junto al río, dejando a la derecha el desvío que enlaza con el PR-M1 hacia Canto Cochino, por donde regresaré más tarde.




Alcanzo la Casa Vivero de la Charca Verde y, poco después, la Charca Verde, que a primera hora aparece sorprendentemente vacía, algo poco habitual en este enclave.




Supero las planchas de granito, optando por pasar bajo la tubería por una grieta que evita riesgos innecesarios. Continúo por un sendero paralelo al río, cómodo y bien definido bajo pinares, hasta que el Manzanares recibe al Arroyo del Chivato o de los Hoyos. El camino se adentra en este vallejo remontando el arroyo, en un tramo donde aparecen numerosos árboles caídos y arrancados. Son cientos, y en ocasiones obligan a abandonar momentáneamente la traza para reencontrarla más adelante. Es, sin duda, la parte más incómoda de esta primera parte.




Llego a la Cascada del Chivato, que presenta un caudal generoso y un entorno espectacular, donde aprovecho para detenerme a desayunar.




Retomo el sendero y continúo hasta la Chorrera Escalerón, también con abundante agua.




Más adelante dejo el camino principal para seguir una senda más cercana al arroyo, que me conduce a una nueva cascada o gran chorrera. Aquí toca cambiar de registro y comenzar a ganar altura. Regreso al camino principal con la idea de seguir la Senda de la Mina, donde es fundamental no perder de vista los hitos, ya que el sendero se difumina en varios puntos.




Paso por una zona de vivac y alcanzo un impresionante pino centenario. El terreno se vuelve más irregular al atravesar canchales de granito, y la pendiente aumenta progresivamente. Las vistas sobre el valle se abren y aportan perspectiva a lo recorrido. Llego a un collado dominado por un enorme bloque granítico, de esos que parecen tener historia propia dentro del imaginario pedricero. Continúo siguiendo hitos en dirección a las Milaneras, que ya se intuyen cercanas.




Finalmente aparecen las marcas blancas y amarillas del PR-M1, que tomo en sentido antihorario. Bordeo las Milaneras en un tramo muy transitado, con bastante afluencia de senderistas, lo que me llama la atención ya que no es un tramo para todos los paladares. Llego a Los Tres Cestos y continúo por la cuerda hacia la zona de la Gran Milanera y el Cancho Centeno.




En el paso de montaña encuentro un descenso delicado equipado con seis grapas adheridas a la roca, que facilitan el paso pero obligan a extremar la precaución.




El tránsito de gente continúa incluso en este tramo, algo que sorprende por la exposición de algunos puntos. Más adelante tomo el desvío hacia el Puente de los Poyos, por un paso poco definido que desemboca en su parte superior. En el puente hago una breve parada para avituallarme, descartando subir a la parte alta por falta de tiempo. Paso junto a la Cueva de los Pollos y continúo por el sendero asociado al puente.




Tomo a la derecha un camino que cruza los Llanillos, muy cómodo y agradable. Alcanzo el Collado de Malbis, con buenas vistas del cordal, y sigo hacia el Mirador de los Pinganillos y el Mirador del Elefante y del Llano Peluca. Llego al Collado Cabrón, donde confluyen varios caminos, y opto por una finalización más directa.




Sigo el PR-M1 hasta Canto Cochino en un tramo muy llevadero, con firme liso y bajo pinares. Antes de llegar al descansadero, giro a la derecha para acortar hacia el Puente de la Rana, cerrando así la circular.




Esta ruta pone de manifiesto la importancia de la red de senderos señalizados en la Sierra de Guadarrama, especialmente en un entorno como La Pedriza, donde la complejidad del terreno puede dificultar la orientación. Sendas como el PR-M1 o la Senda de la Mina no solo facilitan el tránsito, sino que canalizan el uso público, ayudando a preservar un espacio natural tan sensible como este.

Y de aquí al final, regreso al punto de inicio con la sensación de haber recorrido uno de los itinerarios más completos y variados de la zona. 

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