Fecha: 25 de abril de 2026
Distancia: 46,24 km
Desnivel positivo: 784 m
Dificultad técnica: Moderado
Desnivel negativo: 784 m
Altitud máxima: 939 m
Altitud mínima: 631 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo: 5 horas 34 minutos
La finalidad de la ruta es enlazar en una sola jornada los tres puentes medievales del curso alto del río Manzanares —Grajal, Batán y Marmota— mediante un recorrido circular en bicicleta de montaña, priorizando pistas ciclables frente a senderos técnicos. Además, permite conocer el entorno natural de Colmenar Viejo, sus vías pecuarias y corredores históricos, combinando patrimonio, paisaje y esfuerzo físico en un itinerario continuo y coherente.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D:
Salgo a primera hora desde la Cercanías Madrid en Tres Cantos, con una llovizna fina que obliga a arrancar con calma. Cruzo la pasarela sobre la M-607 en dirección a Colmenar Viejo y alcanzo el parking de Valdeloshielos, donde realmente comienza el tramo circular tomando a la derecha el Camino de Santiago, que me lleva junto a sus típicas flechas amarillas, por cañadas amplias, y en un tendido descenso. Pronto llega el primer vadeo del arroyo de Tejada, sencillo de superar en bici, y la confluencia con Arco Verde y el GR-124, que viene señalizada con frecuencia hasta Colmenar. Paso junto a la fuente del Camino de Santiago y me adentro en los campos de Colmenar, con vistas abiertas a la Cuerda Larga y La Pedriza, en una mañana que va ganando luz y temperatura. Conejos, ganado y praderas muy verdes acompañan el avance hasta que, en las afueras de Colmenar, paso junto al cementerio de Santa Ana y la ermita homónima, donde un mojón indica los 642 km a Santiago.
Tras un breve paso por calles amplias y sin tráfico, dejo el tramo urbano de Colmenar y continúo por la pista paralela a las vías del tren hacia Soto, aún sin estrenar, lo que permite rodar sin interferencias durante un rato. En un punto, tomo un desvío a la izquierda hacia el Puente del Grajal. En este punto, si no nos queremos complicar la vida, lo mejor es bajar por el arcen de la carretera de Hoyo, ya que solo son un par de kilometros. La alternativa, es lo que hice en la aproximación, en donde la pista se estrecha, se convierte en senda y acaba en una trialera al llegar a las Huelgas del Manzanares, dejando unas vistas increibles, pero siendo complicado tratar de rodar por ella. Insisto, aunque es ciclable con habilidad, técnica y fuerza, si no se quiere complicaciones, mejor recurrir al arcén.
El Puente del Grajal aparece encajado en el paisaje. Situado en el término de Colmenar Viejo, cruza el curso alto del Manzanares junto a la M-618 y está protegido dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares. De origen andalusí (siglos IX-XI), formaba parte de un camino militar que conectaba atalayas defensivas en la Marca Media. Construido en granito, presenta un arco de medio punto de unos 10 metros y tablero estrecho. Fue restaurado en el siglo XVIII. En su entorno se sitúan infraestructuras como la central hidroeléctrica de Navallar y otros puentes históricos vinculados a la red defensiva medieval.
Desde el puente del Batán al del Grajal hay unos senderos estupendos por ambas orillas, que ya he realizado en otras rutas, y sin duda repetiré en el futuro, pero en mi caso y a fecha de hoy, no los veo para bicicleta por su complicado trazado. Por esta razón, regreso al punto en donde estaba la pista junto al tren, y la retomo hacia el norte, con vistas a la sierra y al Yelmo, hasta cruzar de nuevo el Camino de Santiago y el GR-124 (que abadoné en la Ermita de Santa Ana) por un túnel bajo la vía. Aparecen unos tramos técnicos pero gestionables y el vadeo del arroyo de las Dehesas antes de alcanzar el descansadero de Navalcolmenar, donde hago una parada para desayunar. Desde aquí me acerco al Puente del Batán.
El puente del Batán, en Colmenar Viejo, cruza el curso alto del Manzanares dentro del Parque Regional de la Cuenca Alta. Aunque tradicionalmente se consideró romano, su origen es medieval. Debe su nombre a un antiguo batán hidráulico cercano y también fue conocido como puente Nuevo tras posibles reformas en el siglo XVI. Ha sufrido daños por crecidas, como la de 1680, que obligó a su reconstrucción. De un solo arco de medio punto, construido en granito, mide unos 10,5 metros de luz y cerca de 4 metros de ancho. Forma parte de la Cañada Real Segoviana.
Sigo por el cordel de Cantalojas, en una pista de tierra restringida al tráfico, y enlazo con la cañada de Zahurdón, un tramo agradable entre encinas. Giro a la izquierda para continuar por Arco Verde paralelo a la M-618, otro tramo muy bonito con las jaras en flor, y más adelante, tomo la pista de La Sacera. Las vistas se abren hacia El Pardo y Madrid. Otro desvío a la izquierda conduce al Puente de la Marmota, con un acceso cada vez más técnico donde en algún punto toca bajarse de la bici.
El Puente de la Marmota fue construido entre 1756 y 1758 por orden de Fernando VI, dentro de un proyecto para mejorar y cerrar el Monte de El Pardo, tradicional cazadero real. Formaba parte de una red de infraestructuras que incluía cercas, caminos y otros puentes. Se levanta sobre un cañón del Manzanares, hoy afectado por el embalse de El Pardo. De un solo arco de medio punto, alcanza unos 12 metros de luz y salva un desnivel de 11,5 metros. Su tablero inclinado es característico. Actualmente es referencia para rutas de senderismo y ciclismo y ofrece amplias vistas del entorno.
Desde aquí afronto en ascenso, con la bici al hombro, una trialera a pie en la zona de las Mesas antes de recuperar terreno ciclable. Paso por el mirador de Valdelaganar, con buenas vistas de la Cuerda Larga, los campos de Colmenar y el Alto de la Marmota, y continúo por el área de biodiversidad del Turcal de San Jorge. Un último vadeo del arroyo de Tejada me devuelve al área recreativa de Valdeloshielos, cerrando el bucle.
Esta ruta recorre parte de una red histórica de caminos, cañadas y sendas que han vertebrado durante siglos la actividad humana en la vertiente sur de la Sierra de Guadarrama. Hoy, su reutilización como itinerarios ciclistas y senderistas permite mantener vivo ese trazado, facilitando un acceso respetuoso al medio natural y conectando elementos patrimoniales como los puentes medievales con el paisaje actual.
Desde el parking, regreso hacia Tres Cantos por el mismo corredor inicial, ya con calor y más tránsito, cerrando una jornada completa.
