Fecha de REALIZACIÓN: 1 de agosto de 2025
2 personas a pie
Distancia: 7,62 km
Desnivel positivo: M110 m
Desnivel negativo: 110 m
Altitud máxima: 694 m
Altitud mínima: 618 m
Tipo de ruta: Circular
Tiempo en movimiento: una hora 55 minutos
Tiempo: 2 horas 18 minutos
La finalidad de esta ruta era recorrer la Senda Azul desde Retamar hasta el Parque de los 12 Apóstoles en Molino de la Hoz, combinando historia, naturaleza y crítica urbana. Queríamos disfrutar de los tramos naturales del Camino Viejo de Madrid, cruzar el entorno protegido del Alto Lazarejo, y cerrar el círculo regresando por el Camino de la Depuradora, una pista tranquila bajo encinas. Un paseo con contrastes, ideal para conocer esta parte del Guadarrama.
Adjunto vínculo a Wikiloc
Salimos dos personas a media tarde desde las inmediaciones de Retamar, en Las Rozas, con la idea de completar una ruta circular por la Senda Azul hasta el Parque de los 12 Apóstoles, en Molino de la Hoz, y regresar por el Camino de la Depuradora. Una ruta corta en distancia pero cargada de contrastes: tramos históricos, senderos sombreados, urbanizaciones y paisajes del Guadarrama que aún se defienden de la presión urbanística. Comenzamos caminando por un paso de tierra bien trazado que da acceso a la zona protegida del Alto Lazarejo, un enclave natural que forma parte del Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama. Esta zona protegida, gestionada por el Ayuntamiento de Las Rozas, cuenta con casi mil hectáreas donde habitan también jabalíes, liebres, milanos, urracas, conejos y otras especies que dan vida a este tramo medio del río. En el primer cruce de caminos seguimos la señal que indica “Puente del Retamar” y bajamos suavemente hacia el lecho del Arroyo Lazarejo, completamente seco en esta época del año. Cruzamos el arroyo y pasamos bajo el puente de la carretera de El Escorial (M505), que marca el inicio formal de la Senda Azul. Junto al punto de información que la anuncia comenzamos el trazado que sigue el histórico Camino Viejo de Madrid, en dirección al Molino de la Hoz.
Los primeros kilómetros son sencillamente magníficos. La pista nos lleva entre encinares. En este tramo cruzamos bajo el viaducto de la autovía y poco después pasamos sobre un pequeño puente que salva otro arroyo seco. La senda es cómoda. En un recodo, sobre la misma carretera por la que andábamos, nos sorprende una víbora, descansando al sol. Más adelante, las vistas se abren y divisamos la presa del embalse de Molino de la Hoz, cuya silueta ya nos anuncia el final de este tramo natural.
Al llegar junto al embalse encontramos otro punto de información intermedio de la Senda Azul.
Enseguida llegamos a la entrada de la urbanización Molino de la Hoz. Aquí todo cambia. La senda desaparece como tal, y se convierte en un camino de aceras inexistentes, pasos de cebra que se cruzan con algo de precaución y calles pensadas exclusivamente para coches. Seguimos por la Avenida Cetrería, que al menos mantiene el trazado original de la antigua senda que conectaba con el Camino de la Isabela. Cruzamos la Calle Azor por una rotonda, y mantenemos el rumbo por Cetrería, ahora ya en dirección al Parque de los 12 Apóstoles. El parque es un pequeño respiro. Aunque no es gran cosa, sirve de hito final de la Senda Azul. De hecho, hay una fuente junto a un panel informativo del Camino de la Isabela, ya muy deteriorado. La senda oficial termina ahí, y sorprende que lo haga de una forma tan ambigua. Según la web oficial de Senderos Azules (https://www.senderosazules.org/camino-viejo-de-las-matas-las-rozas-madrid-0), este camino tiene un valor patrimonial notable. En palabras de la propia web, “el Camino Viejo de las Matas se encuentra situado dentro de la zona de máxima protección del Parque Regional del Curso Medio del río Guadarrama y su entorno”, y se considera parte del patrimonio cultural del municipio por su relevancia histórica, medioambiental y turística. Conecta con antiguas vías utilizadas desde el siglo XII, con especial protagonismo durante la construcción del Monasterio de El Escorial por Felipe II. Este trazado sirvió de arteria para transportar vino y cereal a través del Molino de la Hoz, y más tarde materiales para la constrrucción de la Presa del Gasco. El parque debe su nombre a los doce pinos piñoneros plantados allí, conocidos popularmente como los Doce Apóstoles.
Una vez visitado el parque, seguimos por la Calle Cetrería hasta su cruce con el Camino Real. Aquí el ambiente cambia otra vez. Vamos dejando atrás las calles asfaltadas, cruzamos una zona de grandes casas unifamiliares y salimos por fin de la urbanización. De nuevo caminamos por pista de tierra, esta vez bajo encinas y pinos, ya más relajados. Esta pista es el Camino de la Depuradora, y aunque no es parte oficial de la Senda Azul, resulta mucho más agradable y lógica como vía de retorno. Vamos bordeando un arroyo seco, y la luz del atardecer filtra una calma inesperada en mitad de Las Rozas. El sendero aquí es cómodo, muy agradable de caminar, y con sombra abundante.

Llegamos a la depuradora de residuos de Molino de la Hoz. Desde este punto, tomamos un senderito estrecho, técnico y lleno de vegetación, que contrasta con la amplitud anterior. El terreno está algo descuidado y hay que avanzar con cierta precaución, especialmente por los zarzales que se acercan demasiado al paso. Este tramo se nota que no está muy transitado. Pero, poco a poco, el sendero va mejorando y se va abriendo paso hacia lo que recordamos como el inicio de la Senda Azul. Finalmente, tras un último tramo por el barranco, llegamos de nuevo a la Senda Azul, y la desandamos unos metros hasta localizar un desvío a la izquierda. Este camino nos lleva ya directamente en dirección a Monteozas. A esas alturas, el sol comienza a ponerse y el cielo cambia de color sobre los campos. Seguimos avanzando por una pista que desciende suavemente hasta el arroyo Lazarejo, donde iniciamos el último tramo del recorrido. De ahí, en pocos minutos, regresamos al punto de origen.
En total, la ruta nos llevó algo más de dos horas, con un tiempo en movimiento de una hora y cincuenta y cinco minutos. Fueron 7,62 kilómetros, con un desnivel positivo y negativo de 110 metros, y un punto más alto de 694 metros frente al mínimo de 618. El recorrido, sin ser exigente, sí requiere atención en algunos tramos, especialmente en el sendero tras la depuradora. Esta ruta, sin ser espectacular, tiene la virtud de condensar varios mundos. Tramos históricos que merecen mayor reconocimiento, caminos naturales bien trazados, rincones naturales aún por proteger, y urbanizaciones que se interponen sin aportar nada al caminante. La Senda Azul, como concepto, es muy interesante. Pero su ejecución, al menos en esta zona, deja algunos cabos sueltos. Parece mentira que una vía con tanto valor patrimonial, medioambiental y cultural no cuente con una continuidad real dentro del núcleo urbano del Molino de la Hoz. La conexión entre tramos es pobre, los paneles informativos están deteriorados y las administraciones no parecen muy concienciadas en evitar cerrar pasos históricos o levantar muros, y por tanto, proteger el derecho de paso de senderistas y vecinos. Aun así, esta caminata es muy recomendable para quien busque una ruta cercana, con algo de historia, zonas de sombra, buenas vistas, y un retorno tranquilo bajo pinares. Un paseo con sorpresas, algún tramo olvidado y un aire que, al menos por momentos, aún huele al Guadarrama.
Dejo el mapa de la ruta.


























