Fecha: 10 de enero de 2026
Distancia: 46,77 km
Desnivel positivo: 225 m
Dificultad técnica: Moderado
Desnivel negativo: 124 m
Altitud máxima: 712 m
Altitud mínima: 531 m
Tipo de ruta: Solo ida
Tiempo en movimiento: 4 horas 33 minutos
Tiempo: 5 horas 4 minutos
La finalidad de esta ruta es recorrer en bicicleta un tramo histórico compartido por el Camino de Santiago y la Senda de Uclés, enlazando Arganda del Rey con Madrid, remontando el cauce del río Manzanares, para comprender su doble significado según el sentido de avance, disfrutar de sus paisajes fluviales y naturales, y atravesar la ciudad siguiendo itinerarios continuos, evitando el casco histórico, pero manteniendo el hilo territorial, cultural y funcional de estos caminos seculares.
Adjunto mapa y vinculo a Wikiloc:
Inicio esta ruta en bicicleta en la estación de metro de Arganda del Rey, a primera hora de la mañana, con la idea clara de recorrer uno de esos caminos históricos que, según la dirección en la que se transiten, cambian de nombre y de significado. Desde Arganda hacia Madrid se avanza por el Camino de Santiago, enlazando con el Camino homónimo Madrileño que arranca en pleno centro de la capital, en la iglesia de Santiago, mientras que en sentido contrario el trazado se identifica como Camino de Ucles, que también es un camino asociado a la orden de Santiago, y lleva hasta el Monasterio de Ucles en Castilla la Mancha. En mi caso, en el tramo final de la ruta, opto por evitar la entrada al casco histórico con la bicicleta, y decido abandonar el camino jacobeo a la altura de Madrid Río para continuar por la senda fluvial del Manzanares hasta el Punte de los Franceses, y subir por el Parque del Oeste y la Dehesa de la Villa hasta Cuatro Caminos.
Desde la estación de metro comienzo a rodar por calles tranquilas de Arganda, alcanzando enseguida el Monumento de la Evolución de la Vida, situado en una rotonda que marca el inicio simbólico de la salida del núcleo urbano. Giro a la derecha para tomar el carril bici que discurre junto a la Ciudad Deportiva Príncipe Felipe. Es un tramo largo, recto y en ligero descenso. A los pocos kilómetros paso junto a una fuente en Arganda, situada aproximadamente en el kilómetro 1,2,justo antes de abandonar el carril bici.
Llego un cruce en donde la Casa Julián ofrece un respiro y avituallamiento a los peregrinos, con un punto de información del Camino de Santiago, y en unos metros está Museo del Ferrocarril. Continúo por el Camino de Santiago, marcado con flechas amarillas en la dirección que sigo, y por flechas rojas en el sentido opuesto del Camino de Ucles. Estas señales estarán presentes hasta bien entrada la ciudad de Madrid. Paso bajo el puente por el que circula el metro y dejo atrás Arganda del Rey, adentrándome en el término municipal de Rivas-Vaciamadrid.
Uno de los hitos más llamativos de este tramo inicial es el cruce del Puente Verde del Ferrocarril de la Poveda sobre el río Jarama. Desde aquí se obtienen vistas claras de los Cortados de Rivas, una formación geológica muy característica que acompaña el curso del río y que contrasta con la planicie agrícola que se extiende a ambos lados del camino. En la medida que pasan trenes, hya que ir con cierto cuidado por el espacio reservado a tal efecto.Tras cruzar el puente, giro a la izquierda para tomar una pista de tierra que discurre entre la base de los cortados y la Laguna del Campillo, uno de los espacios naturales más interesantes de todo el recorrido.
Alcanzo el mirador de la Laguna del Campillo, en torno al kilómetro 7. La escena es impresionante: centenares de aves descansan sobre el agua o en sus orillas, aprovechando este humedal recuperado que hoy es un referente ambiental en el sureste de Madrid. Me detengo unos minutos para observar el entorno antes de continuar hacia el apeadero de la Laguna del Campillo, habilitado para uso turístico y como punto de acceso al espacio natural. Hay personas con equipos potentes de fotografía apostadas entre los arbustos esperando capturar unas buenas fotos.
Sigo avanzando y paso junto al yacimiento carpetano de Miralrío, un enclave arqueológico que recuerda la ocupación humana de esta zona desde tiempos prerromanos. El camino cruza Rivas Este y me lleva hasta la Parroquia de San Marcos, situada aproximadamente en el kilómetro 9, donde se puede sellar el pasaporte jacobeo. Desde aquí, giro a la izquierda hacia el acceso al aparcamiento de las Juntas, aunque en lugar de entrar a este fantastico lugar, sigo recto por el Camino de los Palos, manteniendo siempre la referencia del itinerario histórico.
Un nuevo punto de información marca las distancias tanto del Camino de Santiago, con 702 kilómetros hasta Compostela, como del Camino de Uclés, con 108 kilómetros hasta su monasterio. Continúo pedaleando junto al un bosque en regeneración y la depuradora de aguas Sur Oriental, hasta alcanzar la Escuela Nacional de Protección Civil. Aquí finaliza la zona pavimentada y comienza una pista de tierra más amplia, cómoda y bien compactada.
Paso por otro punto de información de los Caminos de Santiago y Uclés y sigo por el Camino de la Salmedina. Dejo atrás definitivamente Rivas-Vaciamadrid y avanzo por el límite administrativo entre Madrid, en la zona de Vallecas, y Getafe. A la altura de la depuradora de aguas residuales Sur, el entorno se vuelve más abierto y menos transitado.
Cruzo la Cañada Real Galiana, uno de los grandes ejes pecuarios históricos de la península, en un punto señalizado con información de los distintos caminos que confluyen aquí. Sigo dirección al Parque Lineal del Manzanares, tomando el Camino de los Vinateros tras otro panel informativo que vuelve a recordar la doble condición jacobea y uclense del itinerario.
Uno de los puntos más singulares de este tramo es la Cueva de la Bruja, situada en torno al kilómetro 21, junto a una colonia de cigüeñas que suele estar muy activa. Continúo por el Camino de los Vinateros en dirección al Parque Lineal del Manzanares, siguiendo la señalización existente. Paso bajo la M50 y me encuentro con una zona de obras, con abundante tránsito de camiones y movimientos de tierra, fruto de las actuaciones junto a las vías del AVE Madrid-Valencia. Este tramo fue lo peor de la ruta, por la cantidad de camiones con los que tuve que lidiar. Atravieso un puente sobre estas vías y, al llegar a la pasarela de la M45, giro a la izquierda para abandonar definitivamente la zona en obras.
Desde aquí, giro a la derecha y enlazo con la Senda Fluvial del Manzanares, que pasa a ser un cómodo carril bici perfectamente acondicionado. Este tramo supone otro de los puntos que hacen especial la ruta, ya que es varios puntos más natural y menos masificado que lo que me encontraré más adelante. Cruzo el puente sobre el Manzanares en la zona de Butarque y Villaverde, alrededor del kilómetro 25, y continúo por el Parque Lineal del Manzanares.
Paso junto a una fuente situada aproximadamente en el kilómetro 28, y alcanzo el punto de información del Parque Lineal, desde donde paso bajo la Nacional IV. El trazado me lleva junto al complejo deportivo de la Caja Mágica y continúa por el parque, con vistas a la Atalaya y al cerro de La Cabeza, que en esta ocasión las veo desde la distancia. El carril bici discurre bajo la pasarela del Nudo Sur de la M30, en torno al kilómetro 31, antes de llegar al Puente de la Princesa (Legazpi), donde entro plenamente en el ámbito de Madrid Río.
A partir de aquí, el volumen de personas esenorme, y hay que ir a ritmo de peatón para poder hacer uso del camino. Comienzo a cruzar una sucesión de puentes emblemáticos sobre el Manzanares. Paso por el Puente del Matadero, situado en el kilómetro 32, y continúo por el Puente del Invernadero, el Puente Monumental del Parque de Arganzuela y el histórico Puente de Toledo, alcanzado en torno al kilómetro 34. Sigo avanzando por el Puente del Principado de Andorra, en el kilómetro 35, y por el Puente de Segovia, alrededor del kilómetro 36, antes de cruzar el Puente del Rey.
A la altura del Puente de la Reina Victoria, en torno al kilómetro 37, dejo Madrid Río y continúo por la senda fluvial del Manzanares. Paso junto a la presa número 3 y cruzo el Puente de los Franceses, entrando en un entorno más verde y menos masificado. El recorrido me lleva al Parque del Oeste, que en los fines de semana no se permite el tránsito de vehículos a motor, y donde paso junto al Monumento al Maestro, en el kilómetro 39, y poco después junto al Monumento al General San Martín, en el kilómetro 40.
Cruzo una pasarela sobre la Nacional VI y siguiendo en todo momento un carril bici que une Moncloa con la Dehesa de la Villa, atravieso la Ciudad Universitaria, manteniendo un ritmo constante. Desde aquí tomo el acceso a la Dehesa de la Villa, giro a la derecha siguiendo el GR-124 por un rato, y giro de nuevo por la pista de running, y afronto el tramo final de la ruta. Dejo atrás el Cerro de los Locos, alcanzado en torno al kilómetro 44, desde donde se obtienen vistas abiertas hacia Moncloa y buena parte del oeste de Madrid. Desde aqui salgo del parque, y ya por calles me dirijo al final de la ruta.
Este recorrido pone de manifiesto la importancia de la Senda de Uclés y del Camino de Santiago como ejes históricos que han estructurado el territorio durante siglos. No se trata solo de caminos religiosos o culturales, sino de auténticas vías de comunicación que permitieron el tránsito de personas, mercancías y ganado entre el sureste madrileño y la capital. Hoy, recuperados como itinerarios cicloturistas y senderistas, permiten recorrer un Madrid distinto, menos conocido, en el que se superponen historia, paisaje y ciudad de una forma continua y coherente.
Finalizo la ruta en Cuatro Caminos tras algo más de 46 kilómetros y poco más de cinco horas de actividad total. Una travesía de perfil suave, técnicamente sencilla, pero muy completa desde el punto de vista territorial e histórico, que demuestra que es posible atravesar Madrid de sur a norte siguiendo caminos con siglos de historia. Dejo el link de la ruta en mi blog por si os queréis pasar.
