Fecha: 27 de febrero de 2026
2 personas a pie
Distancia: 5,13 km
Desnivel positivo: 65 m
Dificultad técnica; Fácil
Desnivel negativo: 65 m
Altitud máxima: 710 m
Altitud mínima; 659 m
Tipo de ruta; Circular
Tiempo en movimiento; una hora 15 minutos
Tiempo; una hora 18 minutos
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa de la ruta:
Iniciamos la circular desde la zona de Bellas Vistas en dirección al Árbol Imposible, junto a la Universidad Nebrija. Desde ahí nos adentramos en la Dehesa, encontrando ya los primeros almendros en flor que marcaban el tono del paseo. Alcanzamos el Alto del Mojón, apenas a 400 metros del inicio, y continuamos girando a la izquierda junto al Café de la Paloma. Nos incorporamos al inicio del ramal del GR-124 de la Dehesa de la Villa, compartiendo espacio con otros caminantes que aprovechaban la tarde.
Volvimos a cruzarnos con más almendros en flor antes de incorporarnos a la vía principal y al carril bici de la antigua carretera de la Dehesa de la Villa. A la altura del kilómetro 1 dejamos atrás la estatua de Andrés Bello. El Mirador de la Dehesa de la Villa, en torno al kilómetro 1,5, estaba concurrido. Desde allí se abrían vistas claras hacia Moncloa y, más allá, hacia la Sierra de Guadarrama y la cuerda de Cuerda Larga.
La Dehesa de la Villa es uno de los grandes espacios forestales históricos de Madrid, un monte preservado que ha pasado de terreno comunal y de aprovechamiento tradicional a parque forestal urbano. Su valor radica no solo en la masa de pinar y en su red de caminos, sino en su capacidad para ofrecer panorámicas amplias de la ciudad y de la sierra sin salir del término municipal. Es un espacio donde conviven corredores, familias, ciclistas y senderistas, y donde rutas señalizadas como el GR-124 enlazan con recorridos históricos de mayor alcance.
Desde el mirador giramos a la derecha, dejando el carril bici para seguir por sendero. Poco después tomamos a la izquierda por el GR-124 y más adelante regresamos a la antigua carretera de la Dehesa. De nuevo a la derecha por un sendero que nos llevó hasta incorporarnos al Paseo del Canalillo, uno de los ejes más reconocibles del parque. Regresamos momentáneamente al entorno del Mirador y cruzamos con la Senda Real, también señalizada como GR-124. La luz empezaba a bajar. Aunque se hacía de noche, la visibilidad seguía siendo suficiente gracias a la luna y a la iluminación cercana de la ciudad, y la de la propia luna.
Pasamos por la Fuente de la Tomasa, en el kilómetro 3,4, y continuamos a la izquierda por sendero hasta un waypoint y una intersección que nos condujo hacia el Cerro de los Locos, en el kilómetro 4. Desde allí obtuvimos una última panorámica 180º de la sierra, Moncloa y los colegios mayores, ya con el cielo en tonos más oscuros. Descendimos a la derecha por una cañada entre lomas y giramos a la izquierda para retomar el Paseo del Canalillo, recorriéndolo hasta su extremo antes de regresar sobre nuestros pasos.
Finalmente, una rampa a la derecha nos devolvió al punto inicial, cerrando esta circular. Un paseo sencillo, accesible y muy agradecido en días como este, en el momento justo de floración y con gran ambiente en el parque.