Ruta 278 - Desde El Escorial hasta el centro de Madrid, pasando por el embalse de Valmayor, el Monte del Pilar y la Casa de Campo

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Fecha: 28 de febrero de 2026

1 persona en bicicleta

Distancia: 54,97 km

Desnivel positivo: 439 m

Dificultad técnica: Moderado

Desnivel negativo: 656 m

Altitud máxima: 920 m

Altitud mínima: 582 m

Tipo de ruta: Solo ida

Tiempo en movimiento: 5 horas 11 minutos

Tiempo: 5 horas 54 minutos

La finalidad de la ruta fue retomar la bicicleta tras semanas de lluvias y enlazar, en una sola jornada, la sierra con el corazón de Madrid. Buscaba comprobar el estado de caminos y caudales, rodar por terreno variado y conectar espacios naturales como Valmayor, el Guadarrama, el Monte del Pilar y la Casa de Campo, completando un itinerario continuo hasta el centro de Madrid en un día favorable de febrero.



Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa de la ruta:


https://es.wikiloc.com/rutas-mountain-bike/desde-el-escorial-hasta-el-centro-de-madrid-pasando-por-el-embalse-de-valmayor-el-monte-del-pilar-y-252357157




Salí unos minutos antes de la salida del sol desde la parada de tren de El Escorial con la intención de retomar la bicicleta tras varias semanas marcadas por la lluvia. El día era claro y frío a primera hora, pero prometía temperaturas suaves conforme avanzara la mañana. Desde la propia estación, seguí por la calle Arroyo de Lavar, con vistas a mi espalda hacia Abantos, San Lorenzo de El Escorial y la Sierra de Guadarrama.




Me incorporé al Camino de Navalquejigo, una senda de tierra que discurre entre dehesas con encinas, fresnos y olmos. Varias portillas iban marcando el paso, junto a zonas con algo de barro acumulado tras las lluvias. En una de esas dehesas, cerca de un campo de tiro con arco, varias las cigüeñas se situaban a unos metros del camino. Crucé el puente del tren de la línea Madrid-El Escorial, en el kilómetro 4, desde donde se obtenían buenas vistas de la sierra. Continué cruzando nuevas portillas, una zona parcialmente inundada por la que tuve que tirar de funambulismo con la bici a cuestas, y una bonita laguna estacional antes de alcanzar el puente sobre las vías en el kilómetro 7, con San Lorenzo y Abantos ya completamente iluminados.




Al llegar al entorno del Embalse de Valmayor, en esta ocasión lo crucé por la vía rápida, es decir, bordeándolo por la urbanización por la parte norte atravesando la urbanización Los Arroyos. Es un tramo asfaltado, con poco tráfico y arcenes amplios o carril bici según el punto, que permite rodar con seguridad. Crucé la urbanización y giré a la derecha por la calle principal hasta retomar la senda de tierra cercana al límite del embalse, enlazando con la Ruta 10 que conecta Valdemorillo con San Yago. Pasé bajo el Puente del Tercio, correspondiente a la M-505, y en el kilómetro 13 me detuve unos minutos frente al Embalse de Valmayor, que estaba completamente lleno, tranquilo y con el agua muy alta.




Seguí recto por la Cañada Real de las Merinas, dejando a lo lejos la Ermita de Colmenarejo, hasta la Charca del Navazo en el kilómetro 15. Tomé nota del punto de información de la Ruta 10 y entré en Colmenarejo, pasando junto a la iglesia de Santiago Apóstol y el ayuntamiento. Desde allí continué recto y luego a la derecha en dirección Los Ranchos, tomando una pista de tierra que asciende hacia el Monte Cuesta Blanca, en el kilómetro 19 de la ruta, en donde las vistas se abrían hacia Colmenarejo por un lado y hacia el skyline de Madrid por el otro.




Pasé junto al inicio del Camino del Paredón, al que regresaré en un futuro cercano, y llegué a la Casa de la Patata, antiguo puesto de mando táctico durante la Batalla de Brunete. Tras cruzar la urbanización de Las Cuestas, tomé una pista recta paralela a la canalización del embalse, alcanzando un alto con casetas del canal. Giré a la derecha para buscar el cruce del río Guadarrama, consciente de que los puntos de paso son escasos, y avancé en paralelo por la avenida de Las Vegas hasta el primer puente viable junto a la entrada de Villafranca del Castillo.




Tras cruzar el Guadarrama, giré a la derecha por la vía de tierra que lo remonta por la otra rivera, y pocos metros después al llegar a un acueducto de canalización, giro de nuevo a la izquierda por el Camino del Canal de Isabel II. Es un tramo recto, de grava y tierra, con continuos toboganes y abundante piedra suelta. En un cruce seguí recto junto a la estación depuradora y afronté el peculiar cruce del arroyo del Plantío, donde es necesario saltar una pequeña valla para acceder a la pasarela. Ya en Majadahonda, desayuné junto a una caseta del canal antes de continuar bajo la M-50 por un túnel.




Pasé junto al Parque Adolfo Suárez y el recinto ferial de Majadahonda, hasta llegar a la Ciudad Deportiva del Atlético de Madrid, que está junto al Monte del Pilar, al cual accedí. El contraste era evidente: senderos cuidados, mucha vegetación y numerosos ciclistas y caminantes. Recorrí la Senda Botánica del arroyo Valgrande y salí por la puerta en dirección Pozuelo, tomando el Camino de las Conejeras. En el puente de Pozuelo sobre la M-40, kilómetro 41, me incorporé al carril bici.




Atravesé el Parque Prado de Torrejón, en el kilómetro 43, y continué por sendero junto al arroyo de Pozuelo hasta el Parque del Arroyo de Pozuelo, en el kilómetro 46, donde la afluencia era notable. El acceso a la Casa de Campo obligó a pasar bajo las vías del tren y subir unas escaleras en el entorno del Puente Alto, kilómetro 47 de la ruta. Dentro, el paisaje era muy verde y concurrido. Crucé el puente sobre el arroyo Antequina en el kilómetro 49, pasé por la Fuente de la Casa de Campo en el 50, para salir finalmente del recinto por el puente de Cobatillas.




Enlazando con la senda fluvial del Manzanares llegué al primer tramo de Madrid Río y al Puente de los Franceses. Desde allí avancé por el carril bici hacia el Parque del Oeste. La arteria principal estaba cerrada al tráfico por ser fin de semana, pero el tramo final hasta Cuatro Caminos resultó exigente por el perfil urbano ascendente. Pasé junto al Monumento al Maestro en el kilómetro 52 antes de encarar los últimos kilómetros hasta llegar a la Glorieta de Cuatro Caminos.

Fueron 55 kilómetros, con 439 metros de desnivel positivo. Una ruta que conecta sierra, dehesas, embalses, riberas y grandes parques metropolitanos, compartiendo camino con muchos otros ciclistas y caminantes en un día especialmente favorable para finales de febrero.

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