Fecha: 22 de julio de 2026
3 personas a pie
Distancia: 12,55 km
Tipo de ruta: Solo ida
Desnivel positivo: 430 m
Desnivel negativo: 467 m
Altitud máxima: 548 m
Altitud mínima: 240 m
Dificultad: Facil
Tiempo en movimiento: 3 horas 22 minutos
Tiempo: 3 horas 44 minutos
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa en 3D:
La jornada comienza en el Albergue de Cabañes, donde merece la pena levantarse unos minutos antes para contemplar el amanecer sobre Peña Ventosa. Las primeras luces del día iluminan el valle de Liébana y ofrecen una magnífica despedida de este alojamiento, que se ha convertido en una referencia para los peregrinos del Camino Lebaniego por su privilegiada ubicación y sus excelentes vistas.
Atravesamos las calles de Cabañes y, siguiendo la señalización de la Cruz de San Fernando, abandonamos el pueblo por un sendero que desciende hasta el pequeño puente sobre el arroyo La Mata. Poco después nos desviamos a la izquierda para internarnos en uno de los lugares más interesantes de toda la etapa: el Castañar de Habario, también conocido como la Castañera de Pendes. El sendero acompaña primero al arroyo Rubejo antes de adentrarse entre más de doscientos castaños centenarios e incluso milenarios, algunos con troncos de dimensiones realmente impresionantes. Es un bosque de enorme valor ecológico e histórico, ligado durante siglos al aprovechamiento tradicional de la montaña. A medida que avanzamos aparecen continuas vistas hacia Cabañes y el valle, mientras una pequeña fuente ofrece un buen lugar para hacer una breve parada.
Continuamos descendiendo hasta Pendes, donde encontramos otra fuente antes de abandonar el pueblo por una vía pecuaria de firme de cemento. Desde aquí disfrutamos de varias panorámicas sobre el valle de Liébana, los prados que rodean las pequeñas aldeas y la inconfundible silueta de Peña Ventosa. La pista termina dando paso a un camino de tierra que conduce hasta la iglesia de San Francisco, tras la cual cruzamos el puente sobre el río de la Sorda y alcanzamos la carretera junto a la estación depuradora de Castro Cillorigo.
A partir de este punto el recorrido acompaña durante varios kilómetros al río Deva. Pasamos por Tama, donde se encuentra el Ayuntamiento de Castro Cillorigo y la ermita de Nuestra Señora de los Dolores. Al llegar al puente de Tama evitamos cruzarlo y seguimos por la pista paralela al río, dejando también a un lado la variante del Camino que discurre por la carretera nacional. Es un tramo muy agradable, prácticamente llano, con constantes vistas hacia los Picos de Europa y el amplio valle de Liébana, mientras el Deva nos acompaña entre pozas, pequeños azudes y zonas de vegetación de ribera.
Atravesamos Ojedo sin abandonar la margen del río y continuamos hasta el puente del Deva que da acceso a Potes. La entrada al casco histórico resulta muy agradable, con sus calles empedradas y el ambiente propio de una de las localidades más visitadas de Cantabria. Junto a la iglesia de San Vicente encontramos también la Oficina de Turismo del Camino Lebaniego. El conjunto formado por la antigua iglesia gótica, hoy destinada a usos culturales y turísticos, y la iglesia nueva constituye uno de los principales elementos monumentales de la villa. Un poco más adelante pasamos junto al Monumento al Médico Rural, el aparcamiento de La Serna y la parada de autobús que conecta Potes con San Vicente de la Barquera, una información útil para quienes como nosotros, realicen el camino por etapas.
Dejamos atrás el casco urbano girando a la izquierda por una pista donde encontramos un punto de información del Monasterio de Santo Toribio, y unos metros más arriba, el Monumento al Peregrino. Desde aquí el camino vuelve a ganar algo de altura entre excelentes panorámicas de los Picos de Europa. Poco después tomamos una senda peatonal que conduce al mirador de Potes, desde donde se obtiene una magnífica perspectiva sobre la capital lebaniega y el valle. Desde este punto únicamente resta seguir la senda paralela a la carretera CA-885 hasta alcanzar el recinto del Monasterio de Santo Toribio de Liébana.
Fundado en el siglo VI y convertido desde hace siglos en uno de los principales centros de peregrinación de la cristiandad, el monasterio conserva el Lignum Crucis, considerado la mayor reliquia conservada de la cruz de Cristo. Su iglesia gótica, la Capilla del Lignum Crucis, el claustro y la Puerta del Perdón forman un conjunto de enorme interés histórico y religioso. Llegamos con tiempo suficiente para asistir a la Misa del Peregrino de las doce. Al finalizar la celebración, los frailes permitieron a todos los peregrinos acercarse hasta el relicario para observar y tocar el Lignum Crucis, poniendo así el broche final a una peregrinación que comenzó tres días antes junto al mar Cantábrico y que termina a los pies de los Picos de Europa.
Con este momento damos por concluido nuestro Camino Lebaniego, una ruta muy variada que combina patrimonio, historia, naturaleza y algunos de los paisajes más representativos del occidente de Cantabria.
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