Fecha: 22 de julio de 2026
Distancia: 5,48 km
Tipo de ruta: Solo ida
Desnivel positivo: 133 m
Desnivel negativo: 329 m
Altitud máxima: 554 m
Altitud mínima: 284 m
Dificultad: Fácil
Tiempo en movimiento: una hora 33 minutos
Tiempo: una hora 41 minutos
Tras completar las tres etapas del Camino Lebaniego y llegar al Monasterio de Santo Toribio de Liébana, decidimos añadir un pequeño epílogo a nuestra peregrinación. Como último gran hito del camino, asistimos a la misa del peregrino y tuvimos la oportunidad de acercarnos al Lignum Crucis, la reliquia que constituye la razón de ser de esta histórica ruta de peregrinación. El Camino Lebaniego, de origen medieval, enlaza el Camino del Norte con el Monasterio de Santo Toribio a lo largo de unos 72 kilómetros señalizados con la característica Cruz de San Fernando roja. Su destino es uno de los grandes centros de peregrinación cristiana, custodio del mayor fragmento conservado de la cruz de Cristo y escenario del Año Jubilar Lebaniego cuando la festividad de Santo Toribio coincide en domingo.
Adjunto vínculo a Wikiloc y mapa 3D de la ruta:
Antes de abandonar el monasterio dedicamos un tiempo a recorrer su patio interior, la iglesia, el claustro y la Cruz de Piedra situada frente a la fachada. Este monasterio, cuyos orígenes se remontan al siglo VI, alcanzó gran relevancia gracias a Beato de Liébana y conserva una notable iglesia gótica levantada sobre construcciones anteriores. Tras pasar también por el punto de información, iniciamos la senda que asciende hacia la Ermita de Santa Catalina. Dejamos atrás la fuente del monasterio, actualmente fuera de servicio, y avanzamos por un agradable sendero bajo encinas. Poco después encontramos el cruce donde, hacia la derecha, parte el camino que conduce a la Cueva Santa, mientras nosotros continuamos por la izquierda.
La Ermita de Santa Catalina ocupa una posición privilegiada sobre una loma que domina todo el valle. Construida entre finales del siglo XII y comienzos del XIII, conserva su característica espadaña y parte de sus muros, recordando el antiguo conjunto de ermitas vinculadas al monasterio donde los monjes buscaban recogimiento. Desde la parte superior disfrutamos de una magnífica panorámica del valle de Liébana, con Potes a nuestros pies, la sierra de Peña Sagra y los macizos de los Picos de Europa cerrando el horizonte. Fue, sin duda, la mejor manera de poner el broche a la peregrinación.
Iniciamos después el descenso siguiendo nuevamente el Camino Lebaniego en dirección a Potes. A la altura de un cruce tomamos una senda peatonal situada a la izquierda que permite acortar el recorrido paralelo a la carretera. Alcanzamos el Mirador de Potes, desde donde obtuvimos otra excelente perspectiva tanto de la villa como de los Picos de Europa. Cruzamos la carretera CA-883 para continuar por la senda del lado opuesto y, poco después, llegamos al Monumento al Peregrino y al punto de información dedicado al Camino Lebaniego y al Monasterio de Santo Toribio.
La entrada en Potes se realiza junto a la carretera CA-883, pasando por la parada de autobús y el aparcamiento público de La Serna. Ya dentro de la localidad nos acercamos a la Ermita de la Virgen del Camino, continuamos hasta la Iglesia de San Vicente y seguimos hacia la histórica Torre de San Pedro antes de cruzar el Puente de San Cayetano sobre el río Deva. Finalizamos el recorrido junto a las conocidas letras de Potes, con la Torre del Infantado y los soportales comerciales como telón de fondo. Como colofón a estos días de caminata, nada mejor que sentarnos a disfrutar de un merecido cocido lebaniego, celebrando el final de una ruta que combina patrimonio, naturaleza e historia en uno de los rincones más interesantes de Cantabria.